La asociación internacional de futbolistas, conocida como FIFPRO, enfrenta una creciente insatisfacción entre sus miembros, lo que ha llevado a varios sindicatos a anunciar su salida. La AFE, representación oficial de los futbolistas en España, ha sido una de las primeras en hacer pública su decisión de desvincularse, mostrando su descontento con la falta de acción efectiva por parte de la organización. Este movimiento ha sido secundado por otros países, incluidos Suiza y México, que se han unido a Brasil en la creación de un nuevo sindicato mundial. La sede de esta nueva entidad estará en Madrid.
Las críticas hacia FIFPRO se centran en la percepción de que se ha convertido en un «cortijo» que no prioriza las necesidades de los jugadores. Un grupo de fuentes implicadas en la fundación del nuevo sindicato ha expresado su frustración con la falta de transparencia y la ineficacia en la defensa de los derechos de los futbolistas. Además, se ha señalado que las relaciones entre FIFPRO y la FIFA están deterioradas, mientras que la cúpula de FIFPRO mantiene una relación más cercana con la UEFA.
La situación ha escalado tras varias reuniones entre el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y más de una treintena de sindicatos de futbolistas de todo el mundo en los últimos años. Durante estos encuentros, se discutieron reivindicaciones clave como asegurar un descanso mínimo de 72 horas entre partidos y restaurar un fondo de garantía social para futbolistas en caso de impagos. Sin embargo, las posteriores sanciones a sindicatos que asistieron a estas reuniones han generado un clima de desconfianza y han incentivado la decisión de la AFE de separarse de FIFPRO.
David Aganzo, actual presidente de la AFE y exdirigente de FIFPRO, ha sido una figura clave en este proceso. Su salida de FIFPRO, motivada por la falta de transparencia y discrepancias en la gestión, ha impulsado a la AFE a formalizar su desvinculación en una asamblea reciente con todos los futbolistas afiliados. Esta decisión representa un paso importante hacia la creación de una nueva estructura que agrupe a los futbolistas y que, según sus promotores, buscará un modelo más eficaz y representativo.
El nuevo sindicato tiene como objetivo ofrecer un mejor respaldo a los derechos de los jugadores y se espera que durante su formación se sumen otras asociaciones descontentas con el funcionamiento de FIFPRO. Se prevé que en el acto fundacional, que tendrá lugar en Madrid en las próximas semanas, se establezcan las bases de esta nueva entidad. Aunque todavía no se ha decidido el nombre, se están considerando opciones como Asociación Internacional de Futbolistas o Confederación de Asociaciones de Futbolistas Internacionales.
Uno de los logros recientes de la AFE ha sido la oposición al Plan Miami de LaLiga, donde los capitanes de los equipos españoles se unieron para expresar su desacuerdo con la falta de transparencia en los cambios propuestos. Esta movilización ha servido como ejemplo para otros sindicatos, demostrando que la unidad puede ser clave para enfrentarse a decisiones que afectan negativamente a los jugadores. La AFE aspira a consolidarse como un actor relevante en la defensa de los derechos de los futbolistas a nivel internacional.
Se estima que el nuevo sindicato podría atraer a más de 12 millones de euros a través de la afiliación de nuevos miembros, aunque en sus inicios no contarán con el mismo poder económico que FIFPRO. La salida de varios sindicatos significará un duro golpe para FIFPRO, que podría perder cerca de 30.000 de las más de 70.000 licencias que afirmaba tener en 2025. Esto podría derivar en una batalla legal significativa para evitar esta fuga de activos y miembros.
En resumen, la creación de este nuevo sindicato internacional por parte de la AFE y otros países podría marcar un punto de inflexión en la forma en que se gestionan los derechos de los futbolistas en todo el mundo. Con la promesa de una mayor transparencia y un enfoque renovado en las necesidades de los jugadores, la iniciativa busca empoderar a los futbolistas y ofrecerles mejores condiciones en su profesión. El futuro del nuevo sindicato se presenta como un desafío, pero también como una oportunidad para reconfigurar el panorama del fútbol internacional.






















