La esquiadora estadounidense Lindsey Vonn compartió este lunes una conmovedora revelación sobre su estado de salud tras un accidente en el descenso femenino de los Juegos Olímpicos de Cortina. La atleta estuvo a punto de perder su pierna izquierda debido a una lesión que describió como «la más extrema y dolorosa» que ha enfrentado en toda su vida.
En un video emotivo que publicó en Instagram, Vonn explicó que el traumatismo que sufrió provocó un síndrome compartimental, una condición médica que se caracteriza por una acumulación excesiva de presión dentro de un músculo. Esta situación puede resultar de un sangrado o hinchazón y, si no se trata rápidamente, puede causar daños permanentes.
«El doctor Tom Hackett me salvó la pierna de ser amputada. Ha sido, de lejos, la lesión más desafiante y dolorosa que he enfrentado», comentó Vonn entre lágrimas. La esquiadora sufrió una fractura de tibia tras un incidente en la pista, apenas 13 segundos después de iniciar su descenso el 8 de febrero.
Vonn detalló que la presión excesiva en su pierna provocó una situación crítica que requería atención médica urgente. «Cuando tienes tanto traumatismo en una zona del cuerpo que hay demasiada sangre y se queda atrapada, básicamente se aplasta todo. Todo estaba hecho pedazos», relató.
El cirujano ortopédico Tom Hackett realizó una fasciotomía para aliviar la presión en la pierna de Vonn. «La abrió por completo, la dejó respirar y me salvó», agregó la atleta. Vonn atribuyó su presencia en Cortina a una anterior lesión en la rodilla, lo que permitió que Hackett estuviera allí para ayudarla en este momento crítico.
Actualmente, Vonn se encuentra con movilidad reducida, ya que también sufrió una fractura en el tobillo derecho. «Estoy prácticamente inmóvil, en silla de ruedas. Estaré con muletas al menos dos meses», indicó, aunque ya ha recibido el alta médica del hospital.
A pesar de las dificultades, Vonn expresó que no se arrepiente de haber competido y que, aunque le hubiera gustado «terminar de otra forma», ha decidido afrontar esta dura experiencia con resiliencia. «En la vida hay que tomar los puñetazos como vienen, y este me ha noqueado», concluyó la legendaria esquiadora, quien agradeció el apoyo recibido de sus aficionados y del equipo médico.





