Lamine Yamal, considerado la gran promesa del fútbol español, se prepara para afrontar su primer Mundial con la selección nacional. A sus 18 años, tras destacar en la Eurocopa, el joven futbolista ha mostrado una gran ambición por conseguir su primera copa del mundo con la Roja. A pesar de su juventud, parece dispuesto a asumir el rol de líder dentro del equipo, con el objetivo de bordar la segunda estrella en la camiseta del país.
«Aún falta mucho, pero la ilusión es la de todos los españoles. Queremos ganar y dar lo máximo por el país», afirmó Lamine, dejando claro su compromiso y motivación con respecto a este nuevo desafío. Esta oportunidad llega después de un proceso de recuperación que lo mantuvo alejado de las últimas convocatorias debido a una pubalgia que le causó molestias a finales del año pasado.
Su ausencia durante los meses previos generó cierta controversia y dudas sobre su compromiso con la selección. Sin embargo, Lamine ha centrado todos sus esfuerzos en estar en perfectas condiciones para el torneo que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá. En la fase de grupos, España deberá enfrentarse a Cabo Verde, Arabia Saudita y Uruguay en un desafío que ya anticipa con humor: «Tocará probar algún taco, creo. Nunca he estado en México», bromeó sobre el partido que disputará en Guadalajara.
A medida que se aproxima el Mundial, la presión sobre Lamine Yamal aumenta. A su corta edad, cada movimiento en su vida personal se convierte en objeto de atención mediática. La presión de ser estrella en el FC Barcelona y en la selección ha tenido sus efectos, pero el jugador intenta mantener una vida equilibrada: «Hago lo que hace cualquier chaval de 18 años: estar con sus amigos, cuidar de su hermano, jugar a la Play…», comentó.
En una reciente entrevista, Lamine enfatizó su deseo de disfrutar de su juventud, y no solo del fútbol, y de desconectar del deporte una vez fuera del campo. «Intento disfrutar de todo el día y en el momento en el que estoy en el campo dar el máximo de mí, pero al salir del campo, pues igual, desconectar al máximo del fútbol», explicó.
Entre las curiosidades que compartió, Lamine fue preguntado sobre qué haría si pudiera ser invisible. Su respuesta refleja la sencillez de un joven de su edad: «Primero, iría a desayunar por ahí a una terraza. Por la tarde echaría un partido de fútbol en algún parque, por ejemplo, en el poli de Rocafonda. Y luego iría a dar unas vueltas en bici o con los patinetes, con mis amigos».
Para manejar la presión que siente, el futbolista decidió inscribirse en un curso de cocina, aunque confesó que abandonó rápidamente la actividad. «La verdad es que lo dejé porque no era lo mío. Era muy malo, muy malo. Te hago unos nuggets con patatas, como máximo», comentó, riendo de sí mismo.
De esta manera, Lamine Yamal se prepara para hacer historia y demostrar que, a pesar de su juventud, su talento y determinación pueden llevar a España a alcanzar nuevas metas en el ámbito del fútbol internacional. Con el apoyo de su equipo y la ilusión de toda una nación, su participación en el Mundial se convierte en un evento de gran interés para los aficionados y expertos del deporte.




