La Selección española de fútbol sala ha experimentado una transformación notable en un periodo de apenas 16 meses, pasando de la desilusión tras una derrota ante Venezuela a la celebración de un triunfo histórico en Ljubljana contra Portugal. Este cambio ha sido dirigido por Jesús Velasco, quien asumió la dirección del equipo con un enfoque claro y ha logrado resultados asombrosos: 20 partidos disputados, de los cuales ha ganado 18, ha empatado uno y solo ha perdido en una ocasión. Este impresionante récord no solo refleja una serie de victorias, sino también un cambio profundo en la identidad del equipo.
La selección ha vuelto a encontrar su esencia, evidenciando un juego caracterizado por el orden, la valentía y una competitividad que había estado ausente durante más de una década sin grandes títulos. Velasco ha reconstruido el equipo basándose en la confianza, y el grupo ha respondido con un rendimiento que ha devuelto a España al primer plano del fútbol sala internacional.
En la final, el jugador que destacó fue Antonio Pérez, quien a sus 25 años se convirtió en el gran protagonista del torneo. Pérez se llevó el título de MVP y también fue el máximo goleador, empatado con el capitán francés Souheil Mouhoudine, anotando un impresionante hat-trick en el partido decisivo. Su actuación ha quedado grabada en la historia del deporte.
Proyección a futuro
Con el trofeo en manos, entregado por Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, Pérez expresó el sentir de toda una generación al afirmar: “Sabíamos que no era fácil después de diez años sin ganar. Es un sueño hecho realidad. Hemos vuelto a poner a España donde se merece”. Este éxito no solo es un logro en el presente, sino que también marca el inicio de una nueva era para el fútbol sala español.
Han sido veinte partidos los que han permitido sanar viejas heridas y abrir un nuevo capítulo en la historia del equipo. España vuelve a liderar el panorama del fútbol sala, apostando por un estilo propio que promete seguir dando alegrías a sus aficionados. Este renacer no solo se basa en el talento individual, sino en un esfuerzo colectivo que apunta hacia un futuro brillante.













