El baloncesto español rememoró un momento histórico este pasado domingo, al conmemorar el 50 aniversario de una hazaña que quedó grabada en la memoria colectiva del deporte: los 65 puntos anotados por Walter Szczerbiak ante el Breogán el 8 de febrero de 1976. Este récord, que se mantiene sin igualar tras miles de partidos, fue celebrado con un homenaje emotivo en el centro de Madrid, donde el exjugador se reunió con familiares y viejos compañeros como Lolo Sainz y Vicente Ramos.
La actuación de Szczerbiak en ese partido, donde logró un impresionante 25 de 27 en tiros de dos y 15 de 17 en tiros libres, se erige como una de las más memorables en la historia del baloncesto. A pesar de que las circunstancias de aquel encuentro, como la falta de una línea de tres puntos, lo hacen aún más notable, el impacto de su desempeño perdura en el tiempo. Cuatro jornadas antes, el periodista Carlos Jiménez había criticado duramente su juego, lo que motivó al alero a demostrar su verdadero talento en la cancha.
A sus 76 años, Szczerbiak expresó su alegría por el reconocimiento recibido. “Siento una alegría tremenda. Cuando me llamaron para decirme que me iban a hacer un homenaje, estaba en casa con mi vida normal. Me ilusionaba muchísimo la idea de volver aquí y celebrar este día tan especial”, comentó el exjugador, quien describió cómo se había sentido un poco olvidado durante los últimos años, pero agradeció a la ACB por recordar su legado.
La vida de Szczerbiak es, sin duda, fascinante. Nacido en un campo de refugiados en Hamburgo, pasó su infancia en Estados Unidos antes de convertirse en ícono del baloncesto español. Su carrera comenzó en un seminario, donde se pensó inicialmente que tendría una vocación religiosa. Sin embargo, el baloncesto, que empezó como un simple pasatiempo, pronto se convirtió en su verdadera pasión. “Cuando empecé a jugar, no sabía nada, pero se me daba bien y pronto me uní al equipo de la escuela”, recordó.
Su llegada a España en 1973, en pleno régimen franquista, fue desafiante. Las diferencias culturales eran notables y la modernidad de otros países contrastaba con la realidad española de la época. “Aquí había un canal y medio, todo en blanco y negro”, comentó Szczerbiak, quien se adaptó a su nuevo entorno y se integró en el equipo del Real Madrid, donde alcanzó varios títulos, incluyendo tres Copas de Europa. “Me siento orgulloso de ser parte de ello”, añadió en relación a su contribución al club más laureado de Europa.
A pesar de su éxito, Szczerbiak se recuerda como un jugador que superó críticas y desafíos en su carrera. Su habilidad para adaptarse y aprender le permitió destacar en el baloncesto universitario de EE. UU., donde captó la atención de diversas universidades que le ofrecieron becas. Con el tiempo, este camino le llevó a construir una vida a través del baloncesto, que lo ha mantenido unido a su familia y a sus raíces.
El récord de los 65 puntos de Walter Szczerbiak sigue siendo un tema de conversación en el baloncesto español, y su legado perdura en el corazón de aficionados y jugadores. La celebración del 50 aniversario no solo ha sido un tributo a su marca, sino también un recordatorio de cómo el deporte puede unir y conmemorar momentos históricos. Su historia es un testimonio de perseverancia y amor por el juego, y seguramente inspirará a futuras generaciones de jugadores.




















