Esta semana, en Italia, se producirá un momento histórico en los Juegos Olímpicos de Invierno, ya que Sarah Schleper y su hijo Lasse Gaxiola, de 18 años, serán la primera madre e hijo en competir juntos en este evento. Esta hazaña ha causado sorpresa y emoción en el entorno familiar y deportivo.
Schleper, de 46 años, ha manifestado su incredulidad ante esta situación, describiéndola como «una historia de fantasía». Este momento es especialmente significativo dado que se produce casi 15 años después de que la esquiadora estadounidense llevara a su hijo pequeño por la pista de eslalon en su última Copa del Mundo antes de retirarse en 2011.
En esta ocasión, Schleper competirá en su séptimos Juegos Olímpicos de Invierno, siendo este su tercera participación representando a México, después de obtener la ciudadanía de este país, que es la tierra natal de su esposo. Por su parte, Gaxiola competirá en su primera edición olímpica, y su madre no pudo ocultar su alegría al saber que su hijo había conseguido su plaza.
El evento que marcará su separación será la carrera de eslalon gigante de Gaxiola, que se llevará a cabo en Bormio, a unas cuatro horas de donde Schleper competirá en el Super G y también en el eslalon gigante. A pesar de la distancia, ha expresado su deseo de “pillar un viaje a Bormio” para poder estar junto a su hijo y su esposo, quien también es el entrenador de Gaxiola.
Este acontecimiento ha sido destacado por el historiador olímpico Bill Mallon, quien ha afirmado que no hay antecedentes de una madre y un hijo compitiendo juntos en los mismos Juegos Olímpicos de Invierno. Gaxiola ha compartido su perspectiva sobre cómo su estilo de esquí ha sido influenciado por su madre, reconociendo que ella es «definitivamente la base de influencia» en su carrera.
Gaxiola, quien apenas recuerda el día en que su madre lo llevó en brazos por la pista de eslalon, ha comentado que la experiencia de competir junto a su familia es «increíble». La reciente clasificación de ambos les permitió disfrutar de una semana de entrenamiento juntos, una experiencia que ambos consideran muy especial y divertida.
El próximo 20 de enero, tanto Schleper como Gaxiola se enfrentarán a uno de los mayores desafíos de sus carreras en un ambiente único. Mientras Schleper se prepara para su carrera, la familia se une en la celebración de este momento tan significativo, que sin duda marcará un hito en la historia del deporte olímpico.
La historia de esta madre e hijo resuena con la idea de que el deporte no solo es una competencia, sino también un vínculo que une a las familias, y su participación en los Juegos Olímpicos de Invierno es un ejemplo perfecto de cómo el esquí puede traer a las generaciones más jóvenes junto a las más experimentadas. El Gobierno de España y el Comité Olímpico Mexicano han seguido muy de cerca su recorrido, dado el simbolismo que representa esta participación conjunta.
Este evento no solo es importante para ellos, sino que también ofrece una visión alentadora para futuras generaciones de deportistas. La historia de Schleper y Gaxiola es un recordatorio de los lazos familiares y del compromiso que se necesita para alcanzar los sueños olímpicos, independientemente de los desafíos que se presenten.
En última instancia, su camino hacia los Juegos Olímpicos es un testimonio de perseverancia y esperanza, y será emocionante ver cómo se desenvuelven en este evento que tanto significa para ellos y para el mundo del deporte.





