El mundo del deporte a menudo es testigo de fenómenos físicos y psicológicos que influyen en el rendimiento de los atletas. Uno de los más destacados es el «silencio absoluto» que muchos futbolistas experimentan al ingresar a un campo de juego. En esos momentos, la concentración se vuelve total, aislando al deportista de cualquier distracción externa.
Un claro ejemplo de este fenómeno es la historia de Sammy Smith, una estudiante universitaria estadounidense que, tras iniciar la temporada como titular en el partido de la final de la NCAA Women’s Soccer Championship 2025 entre Stanford y Florida State, recibió la noticia de que formaría parte del equipo olímpico de esquí de fondo de su país. A pesar de su rol como capitana suplente en el equipo de fútbol, la alegría por haber alcanzado su sueño de representar a Estados Unidos en otra disciplina la llevó a experimentar una distracción que afectó su profesionalismo en el campo.
Después de participar en el enfrentamiento en Kansas City, Missouri, Smith se trasladó a Anchorage, Alaska, donde logró posicionarse en segundo y cuarto lugar en dos carreras. Posteriormente, se trasladó a Lake Placid, Nueva York, donde ganó dos títulos nacionales en la modalidad de sprint de 1,5 km. Estos logros la llevaron a recibir apoyo del equipo estadounidense, que le organizó un vuelo directo a Alemania para competir en semifinales de otro sprint, donde hizo historia al superar a Jessie Diggins, una de las atletas más reconocidas en el esquí de fondo estadounidense.
Actualmente, Sammy Smith se prepara para participar en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 en Milano-Cortina, siguiendo sus pasos en la mítica final del fútbol universitario y sus actuaciones previas con el USWNT en la Copa Mundial Sub-17 de 2022 y en los Panamericanos de 2023 en Chile. Su versatilidad deportiva la convierte en una figura excepcional, destacando que el cambio de fútbol universitario a esquí de fondo no le parece raro. En sus palabras, “la fuerza del equipo de fútbol se traduce muy bien al esquí”, subrayando similitudes como la explosividad, el equilibrio y la coordinación que requieren ambas disciplinas.
Sin embargo, más allá de su talento deportivo, el camino de Smith es también académico. Desde pequeña, practicó diversas disciplinas deportivas, pero su enfoque actual es obtener un título en ingeniería de sistemas ambientales. La atleta comparte que, a pesar de las dudas y desafíos que enfrenta, su amor por el fútbol y el esquí es lo que la motiva a seguir adelante. “En la universidad, la gente decía: ‘Eso nunca va a funcionar’, pero me encanta lo que hago”, comenta, reflejando su pasión y determinación.
Smith también ha adaptado su rutina para maximizar su tiempo. En lugar de dejar espacios vacíos entre clases, opta por concentrar sus actividades en bloques largos, dedicando tiempo a entrenamientos y estudios. “Si solo tienes 40 minutos, realmente no avanzas mucho”, explica, reafirmando la importancia de la eficiencia en su día a día. Para ella, el amor por el deporte y la educación son fundamentales, y está dispuesta a seguir luchando por sus sueños, convencida de que con dedicación se pueden alcanzar grandes metas.
La historia de Sammy Smith no solo resalta sus logros deportivos, sino también su compromiso con la educación y el equilibrio que busca entre ambas pasiones. En un mundo donde la competencia es feroz, su enfoque multifacético la posiciona como un ejemplo a seguir tanto en el ámbito deportivo como en el académico.
















