Quim Salarich cerró sus terceros Juegos Olímpicos con un histórico 19º puesto en el eslalon masculino de Milano Cortina 2026, el mejor resultado de un español en esta prueba desde Calgary 1988, cuando Luis Fernández Ochoa (hermano de Paquito y Blanca) firmó una marca similar. El abanderado catalán, de 32 años, por fin pudo exorcizar los fantasmas de PyeongChang 2018 y Pekín 2022, donde no logró completar la prueba.
«Estos han sido mis terceros Juegos. En los primeros y en los segundos no acabé. Esta vez tiré a tope, sin pensar en que me podía salir de recorrido», declaró Salarich a EFE en Bormio. «Me quité un peso de encima al entrar en la clasificación final». El esquiador de Vic reconoció que la primera manga fue especialmente dura por la intensa nevada: «La pista era muy complicada, había varios puntos donde muchos competidores se salían».
De los 95 participantes que tomaron la salida, solo 44 completaron la primera manga. Salarich partió con el dorsal 33 y terminó 21º a más de cuatro segundos del líder noruego Atle Lie McGrath. En la segunda bajada, con mejores condiciones meteorológicas y el sol abriéndose paso en el Stelvio, firmó un crono de 57,85 segundos (el 15º más rápido de los finalistas) para cerrar con un total de 1:58.18.
«En la segunda manga, sin ser espectacular, demostré que cuando empujo de verdad puedo estar con los mejores», afirmó. «Quería demostrar que los españoles podemos estar entre los mejores. No descarto mi participación en los próximos Juegos Olímpicos de los Alpes 2030».
Radiografía de la carrera
| Eslalon Olímpico – Datos clave | |
|---|---|
| Participantes | 95 |
| Clasificados tras 1ª manga | 44 |
| Dorsal Salarich | 33 |
| Posición tras 1ª manga | 21º |
| Tiempo 2ª manga | 57,85 s (15º mejor parcial) |
| Tiempo total | 1:58.18 |
| Resultado final | 19º |
Único representante español y mejor temporada
Salarich llegó a estos Juegos como el único representante masculino español en esquí alpino, reflejo de las dificultades del sistema de clasificación de la FIS. Pero también aterrizó en Milano Cortina en el mejor momento de su carrera deportiva.
El 7 de enero firmó un 13º puesto en el eslalon de Copa del Mundo de Madonna di Campiglio, saliendo con el dorsal 52. También logró un 7º puesto en la Copa de Europa de Crans Montana, confirmando que su regularidad ya no era casualidad. «Llego a estos Juegos con una madurez a nivel de resultados y de esquí que no tenía en los anteriores», había anticipado antes de la prueba.
Antes de competir fue preguntado por el histórico oro de Lucas Pinheiro Braathen para Brasil en el gigante. Su respuesta fue elegante y directa: «No me sorprendió. Ya había ganado carreras como noruego y se retiró habiendo ganado la Copa del Mundo de eslalon. Sí que es una sorpresa que haya ganado el oro con tanto margen, pero no es una sorpresa que haya estado en el podio. Olé por Pinheiro y olé por esa primera medalla de Brasil. Ha sido histórico, la verdad».
@coe_es ❤️🔥 ¡Qué gran competición, 𝑸𝒖𝒊𝒎! 🔥 ¡Espectacular, especialmente la segunda manga! 😍 ¡Unos Juegos de #MilanoCortina26 para el recuerdo de Quim! 🗣️ Sus palabras tras terminar la competición. #ElCorazónDeEspaña ♬ sonido original – Comité Olímpico Español 🇪🇸
Romper la sequía
El catalán, nacido en Vic en 1993, es el varón con mejores resultados en Copa del Mundo del esquí alpino español desde la era de Francisco Fernández Ochoa (oro en Sapporo 1972). Su 19º puesto rompe una sequía de 20 años para el alpino español en pruebas técnicas olímpicas: María José Rienda fue la última española en completar una prueba técnica en unos Juegos, en Turín 2006.
No es una medalla. No es un podio. Pero sí es una señal. España vuelve a tener presencia competitiva en la disciplina más técnica del esquí alpino. Y Salarich, que durante años cargó con la etiqueta de promesa irregular, sale de Milano Cortina con algo más importante que un diploma: la certeza de que puede competir en igualdad de condiciones cuando empuja sin miedo.
En los Alpes 2030 tendrá 36 años. En el eslalon, la experiencia pesa tanto como la explosividad. Y ahora, por fin, el fuego en los ojos ya no es una declaración previa: es un resultado escrito en la clasificación oficial.























