Livigno se convirtió en el escenario de la clasificación de los moguls masculinos para los Juegos Olímpicos de Milán Cortina 2026, donde el destacado esquiador canadiense Mikael Kingsbury logró avanzar sin dificultades. En esta fase de clasificación, el campeón mundial Ikuma Horishima de Japón se destacó al obtener la mejor puntuación, con un total de 85.42. Kingsbury, que terminó en tercer lugar con 79.11, expresó que aún tiene mucho que mostrar en la competición.
La prueba, celebrada el 10 de febrero, atrajo a un total de 30 competidores, entre los que también se encontraba Julien Viel, quien se posicionó segundo con una puntuación de 79.56. Kingsbury, a pesar de perder el primer puesto en el ranking a favor de Horishima, se mostró tranquilo y confiado, afirmando que la verdadera competencia se decidirá más adelante en el evento.
En declaraciones a la prensa, el canadiense comentó sobre el rendimiento de Horishima, señalando que «él hace lo que quiere, pero los Juegos Olímpicos no se ganan hoy». Kingsbury, que compite en su cuarta olimpiada, busca sumar a su ya impresionante colección de medallas olímpicas, que incluye una de oro y dos de plata. Este evento se presenta como una oportunidad para que Kingsbury demuestre su talento, especialmente después de haber enfrentado una lesión en la ingle durante el verano y haber regresado a la competición en enero con su victoria número 100 en la Copa del Mundo de la FIS.
El formato de competición permite que los diez mejores clasificados avancen directamente a la Final 1, mientras que los demás tienen otra oportunidad en una segunda ronda de clasificación. Los ocho mejores de la Final 1 competirán por las medallas en la Final 2. Kingsbury, quien ha sido un referente en el esquí de moguls, muestra una confianza renovada y pretende optimizar su rendimiento, mencionando que ve margen para mejorar en sus saltos y velocidad.
El joven Viel también reconoció que sentía algo de nervios antes de la competición, pero se sintió aliviado una vez que comenzó a esquiar. Por su parte, otro competidor, Elliot Vaillancourt, quien también es debutante olímpico, expresó su satisfacción tras su actuación, aunque indicó que puede ofrecer más en el futuro.
Kingsbury, que llegó a Livigno acompañado de su hijo de 18 meses, busca disfrutar de esta experiencia en Italia. «Ya he ganado los Juegos Olímpicos. Seré campeón olímpico por el resto de mi vida», afirmó con una mezcla de humildad y determinación. El esquiador, conocido por ser el primer hombre en ganar tres medallas olímpicas en moguls, también es un nueve veces campeón mundial y ha conseguido 29 Globos de Cristal a lo largo de su carrera.
La pista olímpica, de 245 metros de longitud y un ángulo de 28 grados, fue bien recibida por Kingsbury, quien la consideró desafiante y divertida. «Cuando la pista es complicada, si estás en tu mejor nivel, puedes crear diferencias con los demás», subrayó. Los competidores deben dominar elementos técnicos, maniobras aéreas y velocidad para obtener la máxima puntuación en sus descensos.
Canadá tiene un legado destacado en los Juegos Olímpicos de moguls, acumulando un total de 11 medallas (seis de oro y cinco de plata), lo que añade presión y expectación a la actuación de sus esquiadores en esta edición. Con la competición apenas comenzando, la emoción y la anticipación crecen en torno a lo que depararán estas Olimpiadas para Kingsbury y sus compañeros.





