Maxim Naumov cayó de rodillas sobre el hielo del Milano Figure Skating Arena. Acababa de completar su programa corto y, con la respiración todavía agitada, levantó la mirada hacia las luces del techo.
«Mira lo que acabamos de hacer», susurró.
No hablaba solo. Se dirigía a sus padres.
Evgenia Shishkova y Vadim Naumov, excampeones mundiales de patinaje en parejas, murieron hace poco más de un año en un accidente aéreo junto a otras 66 personas. Regresaban de un campamento de desarrollo en Wichita, Kansas, cuando el avión se estrelló. Maxim, de 24 años, perdió a sus dos pilares en un instante.
Este miércoles en Milán, el patinador estadounidense los llevó consigo a la pista. En una mano sostenía una fotografía de su infancia donde aparece entre ambos; en la chaqueta del equipo, una frase bordada que su padre repetía antes de cada competición: «Espera lo inesperado».
«Siempre había algo que se interponía en nuestro camino, no importaba cuán grande o pequeño fuera», explicó después. «Hay que seguir adelante sin importar lo que ocurra».
Naumov obtuvo 85,65 puntos, suficientes para mantenerse en la pelea por una medalla. El público, que conocía su historia, lo despidió con una ovación sostenida.
«Este debut es un momento que mis padres y yo llevábamos años esperando», dijo en zona mixta, todavía con los ojos brillantes. A pesar de los nervios previos, aseguró haberse sentido extrañamente sereno durante la rutina. «Sentí que me guiaban como un peón en un tablero de ajedrez. No tenía miedo, solo confianza».
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Torgashev y Malinin completan el dominio estadounidense
La jornada también dejó actuaciones destacadas de otros estadounidenses. Andrew Torgashev, de Coral Springs, Florida, logró 88,94 puntos con una rutina que incluyó un cuádruple toeloop y un triple axel. Confesó que temblaba antes de salir. «Pero una vez en el hielo, el entrenamiento tomó el control».
El favorito Ilia Malinin, de Virginia, dominó la competición con 108,16 puntos y una rutina que incluyó un flip, un movimiento prohibido durante casi cinco décadas. Malinin, que conoce a Naumov desde la infancia, no ocultó su admiración: «La fuerza, el coraje y todo lo que tiene es realmente conmovedor para mí».
El programa libre decidirá las medallas. Naumov sabe que tiene trabajo por delante, pero también sabe algo más: no patina solo.




