En la noche del martes, el patinador artístico estadounidense Maxim Naumov rindió homenaje a la memoria de sus padres fallecidos durante su emotivo programa corto en los Juegos de Milán-Cortina. Este evento marcó un sueño largamente acariciado por la familia Naumov, que se vio truncado por una tragedia. El accidente aéreo del American Airlines Flight 5342, que ocurrió el 29 de enero de 2025, cobró la vida de 67 personas, incluidos los ex campeones mundiales de parejas Evgenia Shishkova y Vadim Naumov, causando una profunda conmoción en la comunidad del patinaje artístico.
Maxim evocó una de sus últimas conversaciones con sus padres, donde discutieron lo que se necesitaba para llegar a los Juegos Olímpicos. «He estado inspirado por ellos desde el primer día, desde que pisamos el hielo juntos», confesó el patinador, quien llevó consigo una antigua fotografía que capturaba la felicidad de su primer día sobre el hielo con sus progenitores. Al interpretar su programa, Naumov sintió la presencia de sus padres en cada movimiento, describiendo esa conexión casi como un apoyo constante.
La actuación de Naumov fue, sin duda, uno de los momentos más destacados de los Juegos Olímpicos de Invierno, a pesar de que no se esperaba que se clasificara entre los diez primeros. El joven de 24 años comenzó su actuación con un cuádruple salchow, seguido de un triple axel y un triple lutz-triple toe loop, logrando uno de los mejores programas cortos de su carrera. Mientras su madrina, Gretta Bogdan, lo animaba desde las gradas, la emoción se palpaba en el ambiente del Milano Ice Skating Arena.
Al finalizar su rutina, el aclamado «Nocturne No. 20» de Chopin resonó en el recinto. Con el público en pie, Naumov se arrodilló y miró al cielo, expresando a sus padres: «Mira lo que hemos logrado». Posteriormente, reflexionó sobre su experiencia en el hielo, admitiendo que no sabía si llorar, sonreír o reír, y que necesitaba tiempo para asimilar lo que había vivido.
El trágico accidente que costó la vida a sus padres también se llevó a 11 jóvenes patinadores y varios otros miembros de la comunidad. Naumov había viajado antes, después de finalizar en cuarto lugar en el campeonato nacional por tercer año consecutivo. Tras esa pérdida, recordó cómo las pequeñas tareas cotidianas se hicieron difíciles de realizar en las semanas posteriores al siniestro. Sin embargo, encontró un propósito al volver a calzarse los patines, impulsado por el deseo de cumplir el sueño olímpico que había compartido con sus padres.
Con su actuación en los campeonatos estadounidenses de enero, Naumov aseguró casi su plaza en los Juegos Olímpicos. «Para ser honesto, no estaba pensando en ejecutar nada perfectamente. Quería salir y darlo todo. No tener arrepentimientos», declaró tras su interpretación. En las gradas, ondearon numerosas banderas estadounidenses mientras su programa llegaba a su fin, y una gran pancarta que decía «Campeones del Mañana» representaba la escuela de patinaje que fundaron sus padres y que ahora él dirige.
A pesar de la emotiva actuación, Naumov aún tiene trabajo por delante en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina. Su puntuación de 85.65 le permitió avanzar al programa libre de hombres, donde tendrá otra oportunidad de brillar. «Desde el momento en que anunciaron mi nombre en el calentamiento, sentí la energía del público. Era como un zumbido en mi cuerpo», compartió Naumov, destacando la conexión con los espectadores que le motivaron a abrazar su pasión por el patinaje.





















