El esquiador brasileño Lucas Pinheiro se prepara para competir este sábado en el gigante de los Juegos Olímpicos de invierno en Milán Cortina d’Ampezzo, donde podría lograr la primera medalla olímpica invernal para Brasil. Con el dorsal 1, Pinheiro, que tiene 25 años y nació en Oslo, se ha convertido en un referente tras su inesperada retirada del esquí noruego debido a desacuerdos con la federación de aquel país, justo antes del comienzo de la temporada 2023-24.
Lucas, conocido previamente como Lucas Braathen, logró cinco de sus primeras seis victorias en la Copa del Mundo representando a Noruega. Sin embargo, en marzo de 2024, decidió cambiar de nacionalidad para representar a Brasil, el país de su madre. Su debut como competidor brasileño tuvo lugar el 27 de octubre del mismo año en Sölden, donde terminó en cuarta posición. No obstante, su gran momento llegó el 8 de diciembre, cuando alcanzó el primer podio para Brasil en la Copa del Mundo al quedar en segundo lugar en el gigante de Beaver Creek, en Estados Unidos.
En esta temporada, Pinheiro ha destacado, ocupando actualmente el segundo lugar en la clasificación general de la Copa del Mundo, liderada por el suizo Marco Odermatt. El 16 de noviembre, realizó un hito al ganar el primer eslalon en la historia del esquí brasileño, en Levi, Finlandia. Este éxito lo ha posicionado como uno de los principales contendientes para evitar que Odermatt revalide su título olímpico en el gigante, prueba que se realizará este sábado.
Además, Pinheiro se desempeñó como abanderado de Brasil en estos Juegos, junto a Nicole Rocha Silveira, quien compite en skeleton. En caso de no alcanzar una medalla en el gigante, Lucas tendrá otra oportunidad el próximo lunes en el eslalon, donde está a solo un punto de su amigo y excompañero de selección, Atle Lie McGrath. La presión está sobre sus hombros, ya que su rendimiento no solo representa un éxito personal, sino también un hito para el deporte brasileño.
La historia de Lucas Pinheiro es un testimonio de perseverancia y adaptación. El esquiador, que celebra sus logros con bailes de samba en la meta, representa un cambio significativo en el panorama del esquí alpino en Brasil. La participación de Pinheiro en estos Juegos Olímpicos podría inspirar a futuras generaciones de atletas en un país donde los deportes de invierno no son tradicionalmente populares.
A medida que se acerca la competición de este sábado, el interés en torno a la actuación de Pinheiro crece. Con el objetivo de hacer historia y lograr 12 millones de euros en premios, su desempeño será observado de cerca, no solo por los aficionados brasileños, sino también por el mundo del esquí. Su dedicación, habilidades y la capacidad de superar desafíos hacen de él un verdadero embajador del deporte en su país natal.






