Lucas Eguibar, nacido en San Sebastián hace 32 años, es un referente en el mundo del snowboard cross. Su trayectoria incluye un impresionante palmarés, con tres medallas mundiales, destacando un oro en 2021, así como el prestigioso Globo de Cristal, además de múltiples victorias y podios en la Copa del Mundo. Sin embargo, su camino no ha estado exento de obstáculos, con caídas que han afectado su rendimiento en momentos clave. Este jueves, Eguibar competirá en sus cuartos Juegos Olímpicos, con la ronda clasificatoria programada para las 10:00 horas y la final a las 14:55, donde también participará su compatriota Álvaro Romero.
A pesar de los retos, Eguibar muestra una actitud positiva y se siente confiado en sus posibilidades de alcanzar el podio. Aunque ha sufrido una caída reciente que le ha dejado un tobillo magullado, mantiene la determinación de competir. «Tengo un poquito el tobillo dolorido, pero estoy intentando trabajar para recuperar», afirma el deportista. La mentalidad de un competidor de élite le permite afrontar el riesgo inherente a su deporte sin dejarse dominar por el miedo.
El objetivo de Eguibar en estos Juegos es claro: conseguir una medalla olímpica. «He ganado en otras competiciones importantes y quiero que mi palmarés incluya una medalla olímpica», asegura, subrayando la complejidad de lograrlo en una competición que solo se celebra cada cuatro años. Reconoce que, además de su propio desempeño, otros factores como el estado de su tabla y el trabajo de su skiman son cruciales. «No solo se trata de tener el día, hay que tener suerte», añade.
La falta de recursos en el deporte invernal español ha sido un tema recurrente. Eguibar, que se enfrenta a rivales de naciones con más apoyo, como Francia y Austria, reconoce la desventaja. «Vengo de un equipo pequeño, con un solo skiman, mientras que otros países tienen equipos más grandes», comenta. Esta situación, aunque difícil, no ha hecho que el snowboarder pierda la fe en su equipo ni en su capacidad para competir al más alto nivel.
La preparación técnica, en particular el uso de ceras para las tablas, juega un papel fundamental en su rendimiento. Según Eguibar, pequeñas diferencias en la elección de ceras pueden traducirse en notables variaciones en el tiempo de carrera. «En un circuito de un minuto, esa diferencia puede superar el segundo», explica, resaltando la importancia de un buen trabajo en equipo y la adaptabilidad a las condiciones cambiantes.
De cara a la competencia, Eguibar está centrado en su entrenamiento y en la recuperación de su tobillo. «No estoy haciendo entrenamientos exigentes, sino que estoy en una fase de mantenerme», señala. Al acercarse la fecha de la competición, tiene claro que su enfoque debe ser el de disfrutar del momento y dar lo mejor de sí.
Cuando se le pregunta sobre su futuro en el deporte, Eguibar reconoce que podría estar ante sus últimos Juegos. «Los últimos años han sido duros», confiesa, refiriéndose a las lesiones que ha sufrido. Aun así, se muestra optimista y dispuesto a seguir luchando por sus objetivos. «Voy año a año, pero me gustaría continuar mientras tenga motivación», concluye.
El resultado que obtenga en estos Juegos influirá sin duda en su decisión. «Si consigo un oro, podría sentir que ya he logrado todo lo que he querido», admite, aunque también subraya la importancia de disfrutar el proceso. «Lo que necesito es que se alineen los astros», concluye Eguibar, quien sigue firme en su camino hacia el éxito.





















