Jordan Stolz, un joven patinador de velocidad originario de Kewskum, Wisconsin, ha alcanzado la fama tras convertirse en medallista de oro olímpico. Su pasión por el patinaje comenzó junto a su hermana mayor, Hannah, alrededor de los Juegos Olímpicos de invierno de 2010, cuando empezaron a deslizarse por un lago congelado cercano a su hogar, a pesar de las preocupaciones de su madre, Jane.
Jane Stolz compartió que siempre temía que sus hijos pudieran caer al agua, aunque su esposo, Dirk, la convenció de que el hielo era seguro. Después de comprobar que tenía varios pies de grosor, Jane finalmente se sintió tranquila y permitió que los niños patinaran sin chalecos salvavidas. Esta actividad familiar se convirtió en una parte esencial de su vida, ya que Jane y Dirk decidieron aprender a patinar para compartir la experiencia con sus hijos.
Actualmente, Jordan Stolz ha establecido un nuevo récord en la prueba de 1000 metros, completando la carrera en un tiempo de 1:06.28. Su éxito ha hecho que sus padres, Dirk y Jane, estén extremadamente orgullosos. Jane, que trabaja como higienista dental, enfatizó la importancia de mantener la humildad y de reconocer los talentos que Dios les ha otorgado a sus hijos.
La familia Stolz, que profesa el cristianismo, siempre ha valorado el trabajo en equipo y la dedicación a los deportes. Jane recordó cómo, al vivir en un entorno donde las actividades al aire libre eran comunes, decidieron que debían ver las Olimpiadas de 2010 juntos. “Era un momento crucial para motivar a los niños”, explicó Jane, quien también reveló que tanto ella como Dirk tenían que aprender a patinar, lo que al principio resultó ser complicado, pero se convirtió en una experiencia enriquecedora.
Dirk Stolz, que creció en Alemania y se trasladó a Wisconsin a la edad de 9 años, ha trabajado como sheriff adjunto en el condado de Washington. Para apoyar a su hijo en el patinaje, realizaba turnos nocturnos que le permitían llevarlo a entrenar durante el día. Esta dedicación es un reflejo de cómo la familia ha priorizado el desarrollo de Jordan, entrenándolo en casa desde los 10 años para que pudiera participar en competiciones sin las restricciones de un sistema escolar tradicional.
“Asistimos a entre 15 y 20 competiciones al año en el Medio Oeste”, comentó Dirk, quien también es un entusiasta del deporte. La familia ha utilizado su propio negocio de taxidermia como una forma de financiar los viajes y las necesidades del patinaje. La hija de la pareja, Hannah, también ha encontrado su camino en el ámbito del taxidermismo, donde ha ganado campeonatos a nivel nacional.
El éxito de Jordan Stolz es un testimonio no solo de su talento, sino también del apoyo incondicional de sus padres, quienes han estado a su lado en cada paso de su carrera. Este enfoque familiar hacia el deporte resalta la importancia de la unidad y el compromiso en el desarrollo de atletas jóvenes. A medida que se acerca la próxima temporada de competiciones, será interesante observar cómo este joven talento continúa desafiando límites y estableciendo nuevos récords en el mundo del patinaje de velocidad.
En conclusión, la historia de Jordan Stolz es una inspiradora narración de pasión, esfuerzo y dedicación familiar. Con cada carrera, no solo busca la victoria, sino también honrar los sacrificios de su familia, mostrando que detrás de cada atleta exitoso hay una historia de apoyo y amor constante.











