Los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, que se celebrarán en Milán y Cortina d’Ampezzo, contarán con la participación de alrededor de 2.900 atletas provenientes de 93 países. Este evento, que se llevará a cabo hasta el 22 de febrero, promete ofrecer a los espectadores una experiencia única gracias a la introducción de una nueva tecnología: los drones «en primera persona» (FPV).
Estos drones, que han sido valorados en aproximadamente 150.000 dólares, están diseñados para mejorar la cobertura de las competiciones al proporcionar imágenes en tiempo real desde ángulos nunca antes vistos. Piloteados por operadores que utilizan gafas de realidad virtual, estos dispositivos son capaces de alcanzar velocidades de hasta 177 kilómetros por hora, permitiendo una visualización mucho más inmersiva de las maniobras y saltos de los atletas.
Yiannis Exarchos, director ejecutivo de Olympic Broadcasting Services (OBS), la entidad responsable de la producción de contenidos para los Juegos, subrayó que la incorporación de esta tecnología busca contar las historias de los atletas de una forma más atractiva. «La tecnología nos ofrece cada vez más oportunidades», comentó Exarchos, destacando que el objetivo no es solo exhibir avances tecnológicos, sino facilitar una narrativa más cautivadora sobre los competidores.
De los 25 drones que se utilizarán, 15 están equipados con este sistema FPV y serán empleados en la retransmisión de deportes al aire libre, así como en algunas disciplinas de interior como el patinaje de velocidad. «Vimos la oportunidad de llevar la cobertura deportiva a una nueva dimensión», añadió el CEO de OBS, resaltando que este enfoque permite que los espectadores experimenten lo que significa practicar deportes de invierno a un nivel tan alto.
Los drones FPV siguen a los atletas a lo largo de las pistas, brindando una percepción más cercana de la velocidad y la técnica implicadas en cada competencia. Sin embargo, su integración no ha sido sencilla; requirió un extenso período de entrenamiento tanto para los operadores como para los mismos atletas, asegurando que todos estuvieran cómodos y que se cumplieran los estándares de seguridad. «Lo más importante era garantizar que los propios atletas aceptaran la idea», explicó Exarchos.
El uso de drones en competiciones de este tipo no está exento de desafíos. Desde 2015, la Federación Internacional de Esquí prohibió su utilización tras un incidente en el que un dron casi atropelló a un atleta en una prueba en Italia. Este contexto subraya la importancia de realizar pruebas exhaustivas y colaborar estrechamente con las federaciones deportivas para garantizar la seguridad de todos los involucrados.
Florian Blang, un piloto profesional de drones, ha dedicado años a su formación para operar en estos Juegos. Ha trabajado en eventos deportivos de alto nivel y destaca la singularidad del desafío que representan los Juegos Olímpicos de Invierno. «El director quiere que te acerques y tienes que decidir en fracciones de segundo si es lo suficientemente seguro, porque los atletas también cometen errores», declaró Blang, evidenciando la complejidad que implica la operación de estos dispositivos.
El atleta alemán Felix Loch, tres veces campeón olímpico en luge, ha manifestado su apoyo a esta innovación, afirmando que la tecnología utilizada es impresionante. «Son imágenes definitivamente diferentes. Quedó realmente genial», dijo en una entrevista reciente, evidenciando cómo estas herramientas pueden mejorar la experiencia del espectador y la presentación del deporte.
A medida que se avanza hacia el inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno, la comunidad deportiva observa con gran interés cómo esta nueva tecnología transformará la cobertura de las competiciones y la forma en que los aficionados experimentan estos eventos. Esta integración de los drones FPV no solo representa un cambio en la forma de ver los deportes, sino que también pone de relieve el constante avance tecnológico en la industria del deporte.

















