En un giro dramático en los Juegos Olímpicos de Invierno, la famosa esquiadora estadounidense Lindsey Vonn sufrió una caída durante la prueba de descenso en Cortina d’Ampezzo, Italia. A pesar de haber estado en el punto de partida nueve días después de sufrir una ruptura del ligamento anterior cruzado en su rodilla izquierda, la leyenda del esquí alpino se vio obligada a abandonar la competición tras un accidente en la pista Olympia delle Tofane.
Vonn comenzó la carrera en el puesto 13, pero tras un salto, chocó con una puerta mientras aterrizaba, lo que provocó su caída. Los seguidores que se encontraban en la zona de meta, que minutos antes vitoreaban su salida, quedaron en silencio al presenciar el accidente. La mediatización del evento fue inmediata, y un helicóptero tuvo que ser enviado a la montaña para evacuar a la esquiadora, generando una ovación entre el público. La carrera se interrumpió durante aproximadamente 20 minutos para atender la situación.
La hermana de Vonn, Karin Kildow, manifestó en una transmisión que la familia estaba muy preocupada por su estado. “Cuando empiezas a ver las camillas, no es una buena señal”, afirmó. Se esperaba que los médicos proporcionaran información sobre su condición tras el accidente, que dejó a muchos en shock, tanto a sus compañeros como a los espectadores.
El triunfo en el descenso fue para la compañera de equipo de Vonn, Breezy Johnson, quien se convirtió en la primera estadounidense en ganar la medalla de oro en esta disciplina desde 2010. Johnson expresó su pesar por el accidente de Vonn y reconoció la gran carrera que ha tenido. “Lindsey ha logrado tanto y estará en un nivel diferente al mío”, declaró.
Vonn, quien ha marcado un hito en el esquí alpino con 84 victorias en la Copa del Mundo y múltiples medallas en competiciones mundiales y olímpicas, había logrado superar un desafío considerable al llegar a la puerta de salida. A sus 41 años, su regreso a la competición tras una lesión tan grave ya era digno de admiración, un testimonio de su determinación y amor por el deporte.
La caída de Vonn no solo fue un momento de tragedia, sino que también resaltó la complejidad y el peligro del esquí de velocidad. El presidente de la FIS, Johan Eliasch, comentó que, aunque el accidente fue trágico, la carrera había puesto el deporte en el centro de atención. “Espero que tenga una recuperación rápida y que vuelva a esquiar muy pronto”, agregó Eliasch.
Los detalles sobre la gravedad de la lesión de Vonn aún no son claros. Originalmente, estaba programada para competir en otras disciplinas del evento, pero su futuro en los Juegos permanece incierto tras esta caída. A lo largo de la última semana, había mostrado un rendimiento prometedor en las pruebas de entrenamiento, lo que hacía que su accidente fuera aún más difícil de asimilar para el equipo estadounidense.
Mientras tanto, las compañeras de Vonn, como Jacqueline Wiles y Bella Wright, expresaron sus emociones tras la carrera. Wright, que terminó en el puesto 21, comentó sobre lo difícil que fue ver a Vonn caer y cómo eso impactó su propio rendimiento. “Es lo último que quieres ver pasar a alguien después de años de trabajo duro”, afirmó.
La historia de Vonn es un recordatorio de la vulnerabilidad de los atletas, incluso de los más grandes. A pesar de su increíble trayectoria y su capacidad para desafiar las expectativas, el deporte siempre conlleva riesgos. Este episodio en los Juegos Olímpicos de Invierno no solo marca un capítulo más en la extensa carrera de Vonn, sino que también destaca la pasión y la valentía que ella ha aportado al esquí alpino. El futuro de Vonn en la competición sigue siendo incierto, pero su legado como una de las mejores esquiadoras de todos los tiempos está asegurado.








