Lindsey Vonn, una de las esquiadoras más célebres de la historia, sufrió un grave accidente durante la prueba de descenso de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026. A sus 41 años, esta participación marcaba un regreso significativo, tras haber ganado la medalla de oro en Vancouver hace 16 años. Sin embargo, su sueño olímpico terminó abruptamente cuando tuvo que ser evacuada en helicóptero, un suceso que dejó a los aficionados y al mundo del deporte conmocionados.
Vonn, que competía con el dorsal 13 y lideraba la prueba, perdió el control tras enganchar su bastón derecho con una de las banderas en la alta sección de la pista Tofana, ubicada en los Dolomitas. La caída ocurrió en el primer sector del recorrido, y su imagen tendida sobre la nieve generó un gran impacto en el público presente. El silencio que se apoderó del ambiente mientras los equipos de emergencia se apresuraban a ayudarla refleja la gravedad de la situación.
💔 LA CAÍDA DE LINDSEY VONN.#MilanoCortina2026 pic.twitter.com/jBPRHbnr9e
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) February 8, 2026
Minutos después del accidente, los organizadores decidieron poner música de fondo para enmascarar los gritos de dolor de Vonn, quien permanecía en el suelo aún con las botas sujetas a los esquís. Este gesto, aunque polémico, intentaba aliviar la tensión del momento. Durante la cobertura en vivo, la exesquiadora y comentarista Chemmy Alcott mostró su tristeza y preocupación, expresando: “Siento culpa por estar tan afectada. Jamás creí que esto terminaría con ella inmóvil a un lado de la pista, sin moverse. El riesgo era altísimo, y cuando una caída así ocurre, el impacto para su cuerpo se duplica. Es brutal”.
La situación se tornó aún más dramática dado el estado físico de Vonn. A pesar de contar con una rodilla derecha de titanio y haber sufrido recientemente una rotura del ligamento cruzado anterior junto con una lesión en el menisco de la rodilla izquierda, había decidido competir. Su determinación sorprendió a muchos, ya que había estado retirada durante cinco temporadas antes de regresar al esquí competitivo.
La esquiadora, originaria de St. Paul, Minnesota, suma un total de 84 victorias en la Copa del Mundo, con 45 de ellas en la disciplina de descenso. En los días previos a los Juegos, logró posicionarse bien en los entrenamientos, lo que alimentó la expectativa de los fans que esperaban verla regresar al podio olímpico.
Vonn no solo ha sido una figura destacada en el deporte, sino que en 2019 recibió el Premio Princesa de Asturias de los Deportes, además de acumular 11 medallas en competiciones internacionales, incluyendo un oro olímpico y dos en campeonatos mundiales. Su caída en los Juegos de 2026 no solo puso fin a su participación, sino que también se convirtió en un punto de inflexión para la jornada, llevando a la suspensión temporal de la final y afectando psicológicamente a otras competidoras.
Tras el accidente de Vonn, la atleta austríaca Nina Ortleib también sufrió un incidente tras un salto, aunque logró levantarse y continuar esquiando. Esto pone de relieve los peligros inherentes al esquí de competición, donde el riesgo de lesiones es constante. La caída de Vonn ha generado un debate sobre la seguridad en este deporte y la presión que sienten los atletas para competir a pesar de sus condiciones físicas.
El futuro de Lindsey Vonn en el esquí de alto nivel ahora queda en la incertidumbre, pero su legado como una de las mejores esquiadoras de todos los tiempos ya está asegurado. Este episodio demuestra no solo la valentía de los deportistas que desafían sus límites, sino también la necesidad de un enfoque más consciente respecto a la salud y la seguridad de los atletas en el ámbito competitivo.








