El equipo olímpico femenino de hockey sobre hielo de Estados Unidos cuenta con varias jugadoras reconocidas, destacando entre ellas a la capitana Hilary Knight y a Kendall Coyne Schofield. Aunque el conjunto incluye a muchas veteranas, también hay espacio para jóvenes promesas, como es el caso de Layla Edwards. A sus 22 años, esta jugadora todavía se encuentra en la universidad, lo que la convierte en una excepción dentro de la selección nacional. Su notable talento ha llamado la atención de muchos, gracias a su velocidad, tamaño y un potente tiro que la posiciona como una de las figuras más importantes del hockey estadounidense, tanto en el presente como en el futuro.
Layla Edwards no solo se destaca por su habilidad en el hielo, sino que también ha hecho historia al convertirse en la primera mujer negra que forma parte del equipo olímpico femenino de hockey de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Invierno. Este hito resalta la creciente diversidad en un deporte que ha sido tradicionalmente homogéneo. La relevancia de Edwards va más allá de su papel como deportista, representando una nueva generación de atletas que están rompiendo barreras.
Originaria de Cleveland Heights, Ohio, Layla Edwards ha dejado una huella significativa en el hockey universitario. Durante su etapa en la Universidad de Wisconsin, se consagró como una de las mejores jugadoras del país, ganando dos campeonatos nacionales. En 2025, fue reconocida entre las tres mejores en la votación del Premio Patty Kazmaier, que se entrega a la mejor jugadora de hockey universitario. Durante su tercer año, lideró la nación en goles, consolidando su reputación como una delantera excepcional. Su habilidad para desempeñarse como defensora en el equipo olímpico demuestra su adaptabilidad y visión de juego.
La entrenadora de hockey femenino en la escuela secundaria donde Edwards estudió, Carrie Coen, la describe como una “jugadora especial”, subrayando la rareza de sus habilidades. “Es generacional”, añade, destacando su capacidad para anticipar jugadas y ejecutar movimientos estratégicos en el hielo. Esta versatilidad le permite jugar tanto en ataque como en defensa, lo que resulta crucial en un entorno competitivo como el olímpico.
La conexión de Edwards con su ciudad natal es fuerte. Cleveland Heights, con una población de aproximadamente 45.312 habitantes, ha sido un lugar clave en su desarrollo como atleta. Desde pequeña, Edwards se dedicó a practicar hockey junto a su hermana Chyla en el Centro Comunitario de la ciudad, un espacio que ha sido fundamental para su formación y que simboliza su amor por el deporte. Las dos hermanas han compartido momentos inolvidables en su camino hacia el éxito, demostrando que el hockey es parte de su identidad.
Layla Edwards no es la única atleta destacada de Cleveland Heights. Recientemente, los hermanos Kelce, famosos por su carrera en la NFL, han mostrado interés en la trayectoria de Edwards. Tras su debut en la selección nacional, hicieron donaciones para ayudar a financiar su participación en los próximos Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, lo que demuestra la solidaridad entre atletas de diferentes disciplinas. En noviembre de 2023, la familia de Edwards lanzó una campaña de crowdfunding, que superó su meta de 50.000 dólares gracias a la generosidad de Kelce y otros apoyos, permitiendo que sus familiares, incluida su abuela de 91 años, la acompañen en este importante momento de su carrera.
Edwards es un símbolo de avance en el hockey, y su éxito también resuena en la historia de otros jugadores afroamericanos en los Juegos Olímpicos. La representación de atletas de ascendencia africana en este deporte ha sido limitada, pero figuras como Jerome Iginla, quien ganó dos medallas de oro olímpicas con Canadá, han abierto caminos. Asimismo, la inclusión de Greenway como el primer afroamericano en el equipo olímpico masculino de EE. UU. en 2018 es un testimonio de la evolución del hockey en términos de diversidad.
En resumen, Layla Edwards no solo está preparando su debut olímpico, sino que también está trazando un camino para futuras generaciones de jugadoras de hockey sobre hielo. Su historia es un recordatorio de que el deporte puede ser un poderoso agente de cambio y un vehículo para la inclusión. A medida que se acercan los Juegos Olímpicos de 2026, el impacto de Edwards y su legado en el hockey femenino seguirán creciendo.




















