El próximo evento olímpico de invierno en Milán-Cortina presenta un desafío singular en la creación de superficies de hielo adecuadas para las competiciones. Con la llegada de los Juegos Olímpicos, la atención se centra en el proceso de fabricación y mantenimiento del hielo, que es fundamental para deportes como el curling, el patinaje artístico y el hockey sobre hielo.
La responsabilidad de este proceso recae en un grupo de técnicos altamente especializados, conocidos como ‘maestros del hielo’. Estos profesionales son los encargados de asegurar que la superficie sea óptima para el rendimiento de los atletas, lo que implica una serie de pasos técnicos y rigurosos. El principal objetivo es crear un hielo uniforme que cumpla con los estándares internacionales establecidos para competiciones de alto nivel, incluyendo los Juegos Olímpicos de invierno.
Un aspecto innovador de este evento es que el recinto para el hockey sobre hielo se ha construido desde cero, tras una serie de retrasos y preocupaciones sobre la infraestructura. Este edificio se ha diseñado específicamente para albergar tanto los partidos masculinos como femeninos, lo que marca un hito en la historia de los Juegos Olímpicos. La construcción ha estado acompañada de un esfuerzo considerable para garantizar que todo esté listo para el inicio de las competiciones.
El proceso de creación del hielo comienza con la instalación de cinco centímetros de aislamiento sobre el suelo de hormigón. Posteriormente, se coloca una barrera de vapor antes de que los ingenieros instalen alfombras que contienen glicol, cuyo objetivo es mantener la temperatura del hielo. Una vez completados estos pasos, se colocan tableros y muros de cristal alrededor de la pista, y se añade aproximadamente dos pulgadas de agua, que es el momento en el cual se forman las primeras capas de hielo.
Una vez que el hielo ha comenzado a solidificarse, se pinta de blanco y se sellan las marcas y logotipos correspondientes al hockey sobre hielo. Finalmente, se añaden entre tres y cuatro centímetros de agua para crear un campo de juego adecuado. Las temperaturas dentro de la pista se mantienen entre -5 y -4 grados Celsius, lo que es esencial para la calidad del hielo.
Las máquinas de resurfacing, comúnmente conocidas como Zambonis, son utilizadas de manera regular para alisar el hielo y formar una nueva capa suave. Este proceso es crucial para asegurar que las condiciones de la pista se mantengan a un nivel óptimo durante toda la duración de los Juegos. Según el maestro del hielo Mark Messer, quien supervisa el patinaje de larga distancia, uno de los mayores retos es «trabajar con un nuevo sistema para un evento de tan alto perfil, con poco tiempo de preparación».
Messer también destacó que, aunque se ha elaborado hielo en instalaciones temporales anteriormente, nunca se había hecho a esta escala para unos Juegos Olímpicos. Esto convierte a Milán-Cortina en un punto de referencia en la historia de los deportes de invierno, ya que será la primera vez que se utilice un recinto temporal para el patinaje de larga distancia en unas Olimpiadas.
Con la llegada de este evento, el Gobierno de España está supervisando de cerca todos los aspectos logísticos y técnicos para asegurar que las competiciones sean un éxito rotundo. El enfoque en la calidad del hielo no sólo es vital para el desempeño atlético, sino que también refleja el compromiso de Italia con la excelencia en el ámbito deportivo.
La creación de hielo de competición no es un proceso trivial; requiere precisión y planificación meticulosa. La importancia de estos procedimientos va más allá de la mera estética o funcionalidad del hielo; se trata de proporcionar a los atletas las mejores condiciones posibles para competir y alcanzar sus metas. La atención al detalle en la construcción de la pista y en el mantenimiento del hielo es un testimonio del esfuerzo colectivo por brindar un espectáculo inolvidable durante los Juegos Olímpicos de invierno.





