lunes, 23 de febrero de 2026

La ceremonia de clausura de los Juegos de Invierno 2026 destaca el legado de Verona y los medallistas noruegos

La ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno en Verona subrayó el legado de la ciudad y la notable cosecha de 41 medallas de Noruega.

La ceremonia final de los Juegos Olímpicos de Invierno ha dejado una huella memorable en la Arena de Verona, donde un resplandeciente sol se ha posado como símbolo de un nuevo comienzo, visible durante el resto del evento. Esta emotiva clausura ha estado marcada por varios momentos significativos, comenzando con un homenaje a aquellos vinculados al deporte que han fallecido, evocando el coro de la famosa ópera «Madama Butterfly» de Giacomo Puccini.

Los voluntarios, quienes han contribuido con su esfuerzo y dedicación durante todo el evento, han sido reconocidos en un segmento musical que ha incluido la participación de Gabry Ponte. Entre ellos destaca Mario Gargiulo, un voluntario de 88 años que ya había estado presente en los Juegos Olímpicos de Cortina d’Ampezzo en 1956. Este momento ha culminado con la introducción de los nuevos miembros electos de la Comisión de Atletas del COI, resaltando la importancia del voluntariado en la organización de estos eventos.

El evento ha continuado con la tradicional entrega de premios de la carrera de 50 kilómetros campo a través, un evento que este año ha visto la participación de mujeres en esta prueba por primera vez. El presidente del COI ha tenido el honor de premiar a las ganadoras, seguidas de los hombres, donde Noruega ha destacado notablemente, logrando un total de 41 medallas, consolidando su posición como líder en el medallero.

Tras la entrega de premios, un homenaje titulado ‘Elevación’ ha resaltado el esfuerzo y la determinación de los atletas, centrándose en el último impulso que cada uno experimenta al final de sus pruebas. Este segmento ha sido un recordatorio de la fragilidad y la fuerza que definen la esencia del deporte olímpico, un momento de gran conexión emocional con el público presente.

La entrada de los atletas ha sido un espectáculo en sí mismo, comenzando con las banderas de cada delegación acompañadas por melodías icónicas de la música italiana, reinterpretadas por Calibro 35. Los atletas, unidos, han desfilado al ritmo de canciones populares que evocan la rica tradición musical de Italia, creando un ambiente festivo y de celebración.

Uno de los momentos más esperados ha sido la entrada de la llama olímpica, la misma que ha recorrido un total de 12.000 km para llegar a Verona, simbolizando el espíritu olímpico y la unidad. Esta llama ha sido presentada de manera ceremonial, llevada por campeones olímpicos de esquí de fondo-relevo que han dejado su marca en la historia de los Juegos desde 1994 en Lillehammer.

La ceremonia ha sido un éxito rotundo, no solo por la espectacularidad de los actos, sino también por el homenaje a la dedicación y el sacrificio de todos los que han participado en estos Juegos. A medida que la llama se ha extinguido, su legado perdurará en la memoria colectiva, representando no solo un cierre, sino un nuevo inicio para el futuro del deporte olímpico.

Lucas Ferrer Alarcón

Lucas Ferrer Alarcón

Periodista especializado en deportes olímpicos y competiciones de invierno. Cubre el esquí alpino, el patinaje artístico y las principales disciplinas del programa olímpico, con especial atención a la participación europea y española en los Juegos. Actualmente sigue los Juegos de Milano Cortina 2026 para OpiniónIbérica.

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