A medida que se acerca el 2026, la firma Joma se posiciona de nuevo en el centro de atención del ámbito deportivo internacional. Con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026, su logotipo será visible en las competiciones, lo que refleja la fortaleza de la marca y la visión de su creador, Fructuoso López, que a sus 82 años continúa liderando el proyecto familiar. Esta trayectoria ha tenido sus inicios hace casi seis décadas, específicamente en un pequeño taller de Portillo de Toledo.
El 14 de enero de 2026, se llevará a cabo la presentación de la nueva equipación del equipo español, diseñada por Joma en colaboración con el Comité Olímpico Español (COE). Este uniforme, que incluye un anorak y pantalones, ha sido creado para garantizar protección térmica, comodidad y libertad de movimiento, aspectos esenciales en condiciones climáticas extremas.
La colaboración entre Joma y el COE no es nueva; ya se había anunciado la renovación de Joma como patrocinador técnico del organismo olímpico hasta los Juegos de Los Ángeles 2028. La unión entre ambas entidades comenzó en los Juegos de Río 2016 y continúa hasta la próxima cita en París 2024, reafirmando un compromiso a largo plazo.
La historia de Fructuoso López es un ejemplo de superación empresarial. En su juventud, tuvo que decidir entre trabajar en el campo o dedicarse a la fabricación de calzado. Al finalizar el servicio militar, y después de adquirir experiencia en una empresa de reparación de zapatos, decidió abrir su propio negocio a los 22 años. A partir de este momento, comenzó a desarrollar su sueño de crear una marca propia, convencido de que sus productos podían competir en el mercado. “Para mí no hay rascacielos grandes, solo un sueño por triunfar”, declaró en una entrevista.
La marca Joma Sport se fundó en 1969, tras el crecimiento inicial de la empresa. En ese momento, la plantilla contaba con unos 20 empleados y una fábrica de 500 metros cuadrados. El nombre de la marca rinde homenaje a su hijo primogénito, José Manuel, y su desarrollo fue rápido, especialmente durante los años ochenta, cuando se construyó la actual sede de la compañía, que abarca 65.000 metros cuadrados en Portillo de Toledo.
La llegada de los años noventa trajo consigo nuevos retos, especialmente con la irrupción de Nike en el mercado español. Para hacer frente a esta competencia, Fructuoso López decidió introducir un toque de color en las botas de fútbol, un cambio radical en una época en que predominaban las botas negras. Esta estrategia fue inicialmente recibida con escepticismo, pero terminó por convertirse en un éxito. El exfutbolista Alfonso Pérez fue uno de los primeros en lucir botas blancas durante sus partidos, lo que ayudó a desmarcar la tendencia monótona del mercado.
Desde el año 2000, el uso de colores en el calzado deportivo se ha expandido enormemente, y Joma ha sabido adaptarse a esta tendencia. La compañía ha logrado un notable crecimiento, alcanzando incluso posiciones de liderazgo en la venta de botas en España durante principios de los 2000. En la actualidad, cuenta con tecnología avanzada en su almacén inteligente, capaz de mover unas 3.000 piezas por hora, lo que demuestra su compromiso con la innovación.
A pesar de los avances y el crecimiento exponencial, la esencia familiar de Joma permanece. Fructuoso López continúa como presidente, mientras que su hijo, José Manuel, se encarga de la dirección diaria de la empresa, y su hija, Marina López, ocupa el cargo de responsable de marketing. La firma tiene proyectada una facturación cercana a los 500 millones de euros en los próximos años, lo que subraya su solidez en el sector.
El futuro de Joma parece prometedor. A medida que se aproxima la cita olímpica, la marca no solo reafirma su legado en el deporte español, sino que también se posiciona como un referente en la industria a nivel internacional. La unión de tradición e innovación permitirá a la firma seguir creciendo y compitiendo en el mundo del deporte.




