El tenista italiano Jannik Sinner, actualmente el número dos del mundo, ha compartido sus reflexiones sobre su pasado en el esquí, deporte que practicó hasta los 13 años. En una reciente entrevista, el joven atleta recordó su trayectoria inicial, donde destacó por ganar el campeonato nacional júnior de Italia en eslalon gigante a la edad de ocho años y ser subcampeón nacional a los 11. Sin embargo, Sinner se decantó finalmente por el tenis, una decisión que, según él, fue motivada por su deseo de evitar lesiones.
El deportista de San Candido mencionó que, aunque disfruta esquiando durante el invierno, su enfoque ha cambiado en los últimos años. «Hace cuatro o cinco años empecé a ser muy precavido. Tenía que asegurarme de que no pasara nada», reconoció. A pesar de su amor por el esquí, Sinner ha reducido su práctica debido al riesgo de lesiones. «Voy cada vez menos a esquiar, simplemente por el simple hecho de que te puedes lesionar y nunca sabes qué va a pasar», afirmó.
La adrenalina que experimentaba en su tiempo como esquiador es algo que Sinner admite extrañar. «La adrenalina. Y, siendo sincero, es lo único que echo de menos», comentó. Según él, esquiar implica una presión diferente a la que enfrenta en el tenis, donde siempre existe un marcador que indica el rendimiento. «En el tenis, tienes mucha ventaja, porque siempre sabes el marcador», explicó, contrastando esto con la incertidumbre que rodea al esquí.
En su trayectoria como tenista, Sinner ha encontrado una satisfacción mayor. «Tienes esta presión, y para mí esto se convirtió, sobre todo, en dudas. Así que disfruté un poco menos de la competición», reflexionó. Sin embargo, también expresó su deseo de seguir disfrutando de la velocidad que ofrece el esquí.
Sinner no ha perdido el contacto con el mundo del esquí y ha mencionado a otros deportistas con los que solía competir. «He estado en contacto últimamente con Giovanni Franzoni. Tiene mi edad y solíamos competir juntos. Es un placer estar en contacto», indicó. También se refirió a su amistad con Lindsey Vonn, destacando que los mejores deportistas poseen un gran coraje.
El tenista subrayó la naturaleza única de ambos deportes, afirmando que «si eres un buen esquiador de donde venimos, no sólo eres bueno en Italia, eres bueno en todo el mundo». Esta percepción se debe a que, en su región, el acceso a las pistas es inmediato, lo cual facilita la práctica constante del esquí. Sinner comparó esto con el tenis, donde la competencia es global y, a veces, más difícil de sobresalir.
Reflexionando sobre las diferencias entre los deportes, el joven tenista concluyó que el esquí puede ser más implacable. «Puedes dedicarle mucho tiempo y que todo se acabe en un segundo. Me costó mucho entender que un error te puede costar caro», enfatizó. Esta experiencia le ha enseñado a adaptarse a la presión del tenis, donde los errores no siempre conllevan la eliminación inmediata de un partido.
De cara al futuro, Sinner continúa mostrando un gran aprecio por el esquí, a pesar de haberse alejado de la competición en este deporte. Su historia es un recordatorio de cómo las decisiones tomadas en la juventud pueden moldear el camino de un atleta, y su trayectoria sigue siendo una fuente de inspiración para muchos.





