El 15 de febrero de 2026 se convirtió en un día emblemático de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, donde se disputaron nueve pruebas de medallas. Esta jornada se caracterizó por récords históricos, emocionantes triunfos locales y la introducción de formatos mixtos, que enriquecieron el evento. Italia, como país anfitrión, celebró un día sin precedentes al superar su récord de medallas en unos Juegos de Invierno, mientras que Noruega y los Países Bajos continuaron mostrando su superioridad en el esquí de fondo y el patinaje de velocidad.
La jornada destacó principalmente por el triunfo de Federica Brignone, quien conquistó el oro en el slalom gigante femenil. Competía en su pista natal, Cortina d’Ampezzo, donde registró un tiempo de 2:13.50, logrando así su segundo oro en esta edición de los juegos. Brignone se convirtió en la primera esquiadora alpina femenil en alcanzar dos oros en un mismo evento desde Tina Maze en Sochi 2014, brindando a Italia su primer oro en esta disciplina desde Nagano 1998. La atmósfera en las gradas fue electrizante, reflejando la alegría de los aficionados.
La medalla de plata fue una sorpresa, ya que se repartió entre Sara Hector de Suecia y Thea Louise Stjernesund de Noruega, quienes terminaron con un tiempo idéntico. Este empate añadió un elemento dramático y subrayó el alto nivel competitivo de esta disciplina.
En el ámbito del esquí de fondo, Johannes Høsflot Klaebo hizo historia al convertirse en el primer atleta en lograr nueve oros en Juegos Olímpicos de Invierno. Liderando al equipo noruego en el relevo varonil 4×7.5 km, Klaebo condujo a su país a una victoria clara con una ventaja de 22.2 segundos sobre Francia, con Italia ocupando el tercer puesto. Este triunfo consolidó a Klaebo, que formó parte del equipo junto a Emil Iversen, Martin Lowstrom Nyenget y Einar Hedegart, como una de las figuras más destacadas en la historia del esquí de fondo.
La jornada también fue testigo del dominio neerlandés en el patinaje de velocidad, donde Femke Kok estableció un nuevo récord olímpico en los 500 metros femenil, con un tiempo impresionante de 36.49 segundos. El podio fue un testimonio del poderío de Países Bajos, con Jutta Leerdam llevándose la plata y la japonesa Takagi Miho completando el bronce.
En el biatlón, Lisa Vittozzi aportó el octavo oro para Italia en estos Juegos al ganar la prueba de persecución femenil de 10 km, logrando la mejor actuación histórica del país en esta competición. En la prueba varonil de 12.5 km, el oro fue para Martin Ponsiluoma de Suecia, seguido por Sturla Holm Laegreid de Noruega y Émilien Jacquelin de Francia.
En otro evento significativo, Mikaël Kingsbury de Canadá hizo historia al conquistar el primer oro olímpico en la categoría de moguls dobles varonil, superando a Ikuma Horishima de Japón en la final, mientras que Matt Graham de Australia se llevó el bronce. Con esta medalla, Kingsbury sumó su quinta presea olímpica, reafirmando su posición como uno de los mejores en el freestyle.
El debut mixto de skeleton fue igualmente destacado, con el oro para Matt Weston y Tabitha Stoecker de Gran Bretaña, que registraron un tiempo de 1:59.36, estableciendo un récord de pista. Alemania completó el podio con la plata y el bronce gracias a Susanne Kreher/Axel Jungk y Jacqueline Pfeifer/Christopher Grotheer, marcando un hito como el primer oro británico en nieve olímpica.
Otro evento nuevo fue el snowboard cross mixto, donde Charlotte Bankes y Huw Nightingale de Gran Bretaña se alzaron con el oro, seguidos por Michela Moioli y Lorenzo Sommariva de Italia en plata, con Loan Bozzolo/Lea Casta de Francia completando el bronce. Esta carrera, llena de emoción y giros inesperados, resaltó el carácter dinámico del snowboard.
La jornada culminó con el salto de esquí femenil, donde Anna Odine Strøm de Noruega realizó un vuelo espectacular de 132.0 metros, llevándose el oro. Nika Prevc de Eslovenia obtuvo la plata y Eirin Maria Kvandal, también de Noruega, compartió el bronce, sumando este triunfo al oro ya conquistado en colina normal.





