Grandvalira-El Tarter se prepara para acoger una nueva edición de la Copa del Mundo de esquí alpino, que tendrá lugar del 25 de febrero al 1 de marzo de 2026. Este evento internacional reafirma la posición de Andorra como un lugar habitual dentro del circuito de competiciones de esquí. La ministra de Cultura, Juventud y Deportes, Mònica Bonell, subrayó en la presentación que esta competición no solo refleja la capacidad organizativa del país, sino que también destaca su compromiso con la excelencia deportiva y la promoción del deporte femenino.
Durante esta cita, se espera la participación de las mejores sesenta esquiadoras del mundo, provenientes de dieciséis naciones. Las competiciones incluirán tres pruebas de velocidad: un Descenso y dos Super-G, ya que se ha reprogramado una prueba que se canceló anteriormente. La pista Àliga, que ya cuenta con una década de experiencia en albergar estos eventos, ha comenzado a preparar el recorrido, asegurando la calidad y seguridad necesarias para las corredoras.
El programa oficial comenzará el 25 de febrero con el primer entrenamiento de Descenso, seguido de un segundo entrenamiento el día siguiente. La competición oficial de Descenso se llevará a cabo el 27 de febrero, y se completará con los Super-G el 28 de febrero y el 1 de marzo. Este evento es un paso más en la trayectoria de la estación, que ya ha sido sede de varias ediciones previas del circuito de la Copa del Mundo.
Entre las atletas destacadas se encuentra la italiana Sofía Goggia, líder en la clasificación de Supergigante, así como la neozelandesa Alice Robinson y la alemana Emma Aicher. Sin embargo, la participación de la legendaria Lindsey Vonn está en duda debido a una reciente lesión. Vonn, que había anunciado su retirada en 2019, sorprendió al regresar a la competición a los 41 años, logrando victorias en la Copa del Mundo y mostrando un excelente rendimiento en su regreso.
La pista Àliga, con un sistema de innivación que incluye 52 cañones, está completamente equipada para garantizar las mejores condiciones de nieve y seguridad. Además, se instalarán más de 1.500 metros de redes de seguridad, lo que muestra el compromiso con la seguridad de las participantes. El evento movilizará a una familia deportiva de más de 400 personas, incluidos voluntarios y un equipo organizativo de 110 profesionales.
La retransmisión del evento será gestionada por Infront Sports, que utilizará 24 cámaras para ofrecer una cobertura exhaustiva a través de canales internacionales como Eurosport, así como varias televisiones de Austria, Italia y Alemania. El éxito de estas competiciones también se verá reflejado en la economía local, ya que el 25% de la recaudación de las entradas se destinará a la Asociación de Trasplantados y Donantes de Andorra (ATIDA).
Además de las competiciones, se han planificado diversas actividades paralelas para el disfrute del público. Destacan la entrega de premios y el sorteo público de dorsales, que se llevará a cabo en la plaza Carlemany de Canillo, donde los aficionados podrán conocer a sus ídolos. Las actividades incluyen también un amplio programa de animaciones après-ski en L’Abarset y un Village con propuestas gastronómicas y actividades para toda la familia.
La celebración de la Copa del Mundo de esquí alpino en Grandvalira no solo es un evento deportivo de gran relevancia, sino que también representa una oportunidad para mostrar la esencia y cultura andorrana. La experiencia acumulada por la pista Àliga a lo largo de los años la consolida como una de las principales sedes en el panorama del esquí mundial, reforzando su imagen como un destino turístico atractivo a nivel internacional.





