Los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina concluyeron el pasado domingo con una ceremonia de clausura que celebró la riqueza de la danza y la música italiana en el emblemático Arena de Verona. Este evento, que se llevó a cabo en uno de los lugares más icónicos de Italia, se caracterizó por ser una de las ediciones más extensas en la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno, abarcando diversas localidades, desde montañas hasta valles y ciudades.
En el último día de los Juegos, la selección masculina de hockey sobre hielo de Estados Unidos se llevó la medalla de oro tras vencer a Canadá por 2-1 en un emocionante tiempo extra. El gol decisivo fue anotado por Jack Hughes apenas un minuto y 41 segundos después de iniciarse la prórroga, sellando así el triunfo norteamericano en esta disciplina.
La ceremonia de clausura incluyó la participación de aproximadamente 1.500 atletas que ingresaron al escenario ondeando pequeñas banderas nacionales, mientras sonaba un vibrante homenaje a la música pop italiana del siglo XX. Los asistentes al evento se unieron en un canto colectivo, creando un ambiente festivo en el histórico recinto, decorado con luces que representaban los colores de la bandera italiana: verde, blanco y rojo.
Uno de los momentos más destacados de la ceremonia fue la entrega de la bandera olímpica al próximo país anfitrión de los Juegos de Invierno, que será Francia. Esta bandera fue izada junto a las de Italia y Grecia, simbolizando la continuidad de la tradición olímpica. Los próximos Juegos Olímpicos de Invierno están programados para celebrarse en los Alpes franceses en 2030, mientras que los Juegos Olímpicos de Verano de 2028 tendrán lugar en Los Ángeles.
Los Juegos de Milán-Cortina no solo han sido un espectáculo deportivo, sino que también han resaltado la importancia de la cultura y la diversidad en el ámbito olímpico. La combinación de diferentes disciplinas y la participación de países de todo el mundo han contribuido a crear un ambiente de unidad y camaradería, un principio fundamental promovido por el Comité Olímpico Internacional.
A medida que los atletas se despiden de esta edición histórica, el legado de los Juegos de Milán-Cortina perdurará en la memoria colectiva, no solo por los récords deportivos alcanzados, sino también por la riqueza cultural que se exhibió durante estas dos semanas. La atención ahora se dirige hacia los próximos desafíos, tanto para los atletas como para los organizadores, que comienzan a preparar el terreno para futuros eventos internacionales.





