En un hecho histórico para el deporte estadounidense, el equipo masculino de hockey sobre hielo ha conseguido, por primera vez desde 1980, una medalla de oro en los Juegos Olímpicos. Este triunfo se produjo el 20 de enero durante el torneo olímpico de 2026, donde los hermanos Hughes, Jack y Quinn, jugaron un papel fundamental en la victoria.
Quinn Hughes anotó un gol decisivo en la prórroga que permitió a Estados Unidos vencer a Suecia en los cuartos de final. Posteriormente, Jack Hughes logró el gol que selló el encuentro contra Canadá en la final, asegurando así la medalla dorada para su país. Este éxito ha llevado a muchos aficionados a destacar la historia familiar que vincula a los hermanos con Dallas, Texas.
Su madre, Ellen Weinberg-Hughes, creció en esta ciudad y formó parte del renombrado equipo de fútbol femenino Dallas Sting, que tuvo un impacto significativo en el desarrollo del fútbol femenino en Estados Unidos. En 1984, este equipo ganó el primer torneo mundial femenino sancionado por la FIFA en Xi’an, China, lo que fue un precursor de la primera Copa del Mundo femenina celebrada en 1991.
Desde pequeña, Weinberg-Hughes demostró ser una atleta polifacética, destacándose tanto en hockey como en fútbol. A los 12 años fue entrevistada por KXAS-TV (NBC5), donde expresó su aspiración de jugar hockey a nivel profesional. «Es un objetivo que quiero alcanzar», comentó en ese entonces, mostrando su dedicación al deporte.
En su trayectoria, Ellen no solo sobresalió en el hockey, sino que también fue una jugadora clave en el equipo de fútbol del Dallas Sting. Su participación en este club no solo la llevó a conseguir numerosos logros deportivos, sino que también la unió a figuras como Carla Overbeck, su mejor amiga en el equipo.
A lo largo de su vida, el hockey ha sido una constante para Weinberg-Hughes. Después de su paso por la Universidad de New Hampshire (1988-1991), llegó a formar parte del equipo femenino de hockey de Estados Unidos, logrando una medalla de plata en el Campeonato Mundial Femenino de la IIHF celebrado en Finlandia en 1992. Casada con Jim, quien también tiene un pasado en el hockey y ha trabajado en la oficina de los Toronto Maple Leafs, la familia ha estado siempre unida por el amor al deporte.
Durante los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, Weinberg-Hughes desempeñó el papel de consultora de desarrollo de jugadores para el equipo femenino de hockey de EE. UU. Este invierno, celebró el oro conseguido por el equipo femenino, que se impuso a Canadá por 2-1 en un emocionante partido en la prórroga, justo unos días antes de que sus hijos lograran la victoria masculina, también con el mismo marcador contra Canadá.
Este doble triunfo familiar destaca la importancia del legado que Ellen Weinberg-Hughes ha dejado, no solo en su propia carrera, sino en la de sus hijos. La conexión con el fútbol y el hockey ha influido en la trayectoria de una familia que ha dejado una huella imborrable en el deporte estadounidense.
Los éxitos recientes del equipo masculino no solo son motivo de celebración para la familia Hughes, sino que también subrayan el creciente calibre del hockey sobre hielo en Estados Unidos, donde el deporte sigue ganando popularidad y reconocimiento a nivel internacional.





