Elana Meyers Taylor ha hecho historia en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 al obtener la medalla de oro en la disciplina de monobob, convirtiéndose en la campeona más longeva del evento a sus 41 años y 131 días. Esta hazaña se destaca no solo por su logro deportivo, sino también por su compromiso como madre, ya que ha llevado consigo a sus dos hijos, ambos con discapacidad auditiva, a Italia para las competiciones. La información fue publicada por el diario Marca en un artículo titulado “El historión de los Juegos: oro con 41 años y dos hijos sordos, uno con síndrome de Down”.
El monobob es un deporte de invierno donde los atletas descienden en trineo a gran velocidad, buscando completar el recorrido en el menor tiempo posible. En esta ocasión, Elana logró superar a la alemana Laura Nolte en la última bajada con una ventaja de cuatro décimas, lo que añade un nuevo capítulo a su legado en el mundo del deporte.
La historia de Elana es una de superación, ya que proviene de una familia con antecedentes deportivos. Su padre, Eddie Meyers, es un exjugador afroamericano de fútbol americano que, tras un breve paso por los Atlanta Falcons, se dedicó a servir como Marine. Su esposo, Nick Taylor, también está involucrado en el deporte, aunque no llegó a competir en los Juegos Olímpicos. Hasta ahora, Elana ha participado en cinco ediciones de los Juegos Olímpicos, obteniendo medallas en todas, excepto en esta, donde finalmente se colgó la ansiada medalla de oro.
Sin embargo, más allá de su desempeño como atleta, su prioridad siempre ha sido ofrecer la mejor vida posible a sus hijos, Nico y Noah, de cinco y tres años. Junto a su esposo, utiliza la Lengua de Señas Americana para comunicarse con ellos, perfeccionando esta habilidad con el tiempo. Elana ha compartido su experiencia en un blog para el Comité Olímpico, donde relató los desafíos que enfrenta para asegurar la atención adecuada para Nico, quien vive con síndrome de Down. Ambos niños llevan implantes cocleares desde pequeños, lo que ha requerido procedimientos médicos que, según Elana, son más importantes que su participación en los Juegos.
La atleta ha expresado en diversas ocasiones el peso emocional que conlleva tener que someter a sus hijos a intervenciones quirúrgicas. “Que tengan que abrir la cabeza a tus hijos siempre es un episodio duro”, afirmó, refiriéndose a los implantes cocleares. Esta experiencia ha sido una de las razones por las que ha priorizado la salud de sus hijos sobre sus propias aspiraciones deportivas.
El reconocimiento que ha recibido por parte de sus compañeras de profesión es significativo. Melisa Lothoz, una competidora canadiense, expresó: “¿Quién no va a ser fan de Elana? Es una deportista increíble, una persona increíble.” Este apoyo es un reflejo de la comunidad deportiva que valora no solo el rendimiento en la pista, sino también el espíritu y la entrega fuera de ella.
Tras recibir la medalla de oro, Elana dedicó sus logros a las personas que la han acompañado en su trayectoria. “Tengo un gran equipo a mi alrededor, ya sea mi esposo, mis hijos, que son unos soldados, y mi personal de apoyo”, comentó, subrayando la importancia del respaldo que ha recibido. Este apoyo ha sido clave para que pueda compaginar su carrera deportiva con las necesidades de su familia.
En su cuenta de Instagram, Meyers compartió que su motivación principal es la esperanza, un sentimiento que ha cultivado a lo largo de su vida. Antes de ser madre, Elana fue voluntaria en hospitales infantiles, lo que le brindó una perspectiva única sobre la vulnerabilidad y la resiliencia. “Vivimos en un mundo donde mis amigos y yo hemos experimentado cosas que ningún padre debería experimentar”, reflexionó, resaltando los retos que ha enfrentado como madre.
Elana Meyers Taylor no solo ha logrado un récord deportivo, sino que también ha construido un legado de inspiración y esperanza. Su capacidad para superar adversidades y priorizar la salud de sus hijos frente a sus propias metas deportivas refleja un compromiso que va más allá de las medallas. Con su hazaña en Milano-Cortina, ha demostrado que el apoyo, la familia y la dedicación son tan importantes como el talento en el camino hacia el éxito.





