El entorno de caballerosidad que caracteriza al curling olímpico se vio gravemente alterado en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026. Un tenso enfrentamiento entre Canadá y Suecia dio lugar a acusaciones de trampa y resultó en una advertencia disciplinaria oficial. Este conflicto se produjo durante el partido donde Canadá se impuso por 8-6 en la fase de todos contra todos.
La controversia comenzó cuando el sueco Oskar Eriksson acusó al canadiense Marc Kennedy de haber cometido un doble toque, lo que implica volver a tocar la piedra después de soltarla, una acción prohibida por las normas del juego. La reacción de Kennedy fue de indignación, negando cualquier irregularidad en su actuación.
“No me gusta que me acusen de hacer trampa después de 25 años en el circuito y cuatro Juegos Olímpicos”, comentó Kennedy, de 44 años. “Así que le dije dónde podía metérselo. Porque somos el equipo equivocado para hacer eso”, añadió, refiriéndose a los intercambios de insultos que tuvo con Eriksson.
Por su parte, Eriksson defendió la posición sueca, manifestando que “queremos un juego lo más deportivo, honesto y limpio posible”, y justificó su señalamiento al considerar que un segundo jugador canadiense había tocado la piedra. Este tipo de acusaciones no son raras en competiciones de alto nivel, pero el hecho de que se den entre dos naciones con una larga tradición en este deporte ha sorprendido a muchos.
El organismo rector del curling, World Curling, confirmó que tuvo conversaciones con los representantes canadienses y emitió una advertencia verbal debido al lenguaje utilizado durante el incidente. Además, señalaron que cualquier comportamiento inapropiado podría llevar a sanciones adicionales, incluyendo la posibilidad de una suspensión.
Las reglas de la competición son claras; la piedra debe soltarse antes de la línea de hog, que está marcada en verde en cada extremo del campo. Si se toca la piedra nuevamente, esto se considera una infracción. Las repeticiones del incidente parecían indicar que Kennedy había liberado correctamente el mango de la piedra, aunque luego pareció rozar el granito con un dedo, lo que está prohibido. A pesar de esto, el curling no permite revisiones por video, y las decisiones tomadas durante el partido son definitivas, según lo estipulado por World Curling.
Tras las quejas iniciales, un oficial observó la línea de hog durante tres ends sin detectar más infracciones. A partir del siguiente partido, se decidió que dos oficiales estarían presentes para supervisar los lanzamientos en los cuatro partidos programados, buscando así mitigar la tensión surgida entre los equipos.
Este tipo de incidentes no solo afecta la dinámica de un partido, sino que también puede influir en el desarrollo de las futuras competiciones. El Gobierno de España ha expresado su interés en asegurar que este tipo de situaciones no escalen, buscando así preservar la integridad del deporte y la buena voluntariedad que ha caracterizado a eventos olímpicos anteriores.
En conclusión, el enfrentamiento entre Canadá y Suecia en el curling ha puesto de manifiesto la fragilidad del ambiente de deportividad que debería reinar en estas competiciones. Con el inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026, se espera que los organismos de control trabajen para garantizar un entorno deportivo más respetuoso y menos propenso a conflictos innecesarios.







