El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) ha desestimado la reclamación presentada por el atleta ucraniano de skeleton, Vladyslav Heraskevych, en relación a su exclusión de los Juegos Olímpicos de Milán Cortina 2026. La controversia gira en torno a su deseo de competir con imágenes en su casco en homenaje a los atletas de su país que han perdido la vida a causa de la guerra con Rusia.
En su decisión, el TAS respaldó la postura de la Federación Internacional de Bobsleigh y Skeleton (IBSF) y del Comité Olímpico Internacional (COI). El tribunal argumentó que, a pesar de la empatía hacia la conmemoración que propone Heraskevych, debe adherirse a las normas estipuladas en las Directrices del COI sobre la expresión de los atletas. Estas directrices tienen como objetivo hallar un equilibrio entre la libertad de expresión de los deportistas y la necesidad de mantener la atención en su rendimiento deportivo durante las competiciones.
El árbitro único que evaluó el caso subrayó que, aunque «simpatiza plenamente con la conmemoración del Sr. Heraskevych», se ve obligado a cumplir con los reglamentos establecidos. «Estas Directrices proporcionan un equilibrio razonable entre el interés de los atletas por expresar sus puntos de vista y el interés de los mismos por recibir una atención exclusiva a su rendimiento deportivo en el terreno de juego», manifestó el árbitro.
La decisión del TAS refleja una problemática más amplia en torno a la libertad de expresión en el ámbito deportivo y cómo las instituciones organizadoras manejan estas situaciones. En un mundo donde la política y el deporte a menudo se entrelazan, la postura del TAS podría ser vista como una defensa de la neutralidad olímpica, que busca evitar que los Juegos se conviertan en un escenario para conflictos políticos y sociales. Sin embargo, también pone de relieve las tensiones entre la identidad nacional y las normativas establecidas por organismos internacionales.
La exclusión de Heraskevych ha suscitado un debate considerable sobre el papel que juegan los atletas en la representación de sus países, especialmente en contextos de crisis. Por un lado, hay quienes argumentan que los deportistas deben tener la libertad de expresar sus opiniones y rendir homenaje a sus compatriotas. Por otro lado, hay quienes defienden la idea de que el ámbito competitivo debe centrarse exclusivamente en el rendimiento y la deportividad, lo que refleja un interés mayor en la integridad de las competiciones.
En consecuencia, esta decisión del TAS no solo afecta a Heraskevych, sino que tiene implicaciones más amplias para otros atletas que podrían encontrarse en situaciones similares en el futuro. La tensión entre el deseo de celebrar la identidad nacional y las restricciones impuestas por las directrices internacionales es un dilema que sigue vigente.
Así, el caso de Vladyslav Heraskevych pone de manifiesto la complejidad de la relación entre el deporte y la política, y cómo las decisiones tomadas por organismos como el COI pueden repercutir en la vida de los atletas, así como en la percepción del público sobre el papel del deporte en la sociedad contemporánea.









