La coincidencia del Super Bowl con los Juegos Olímpicos de Invierno es un hecho poco frecuente, pero cuando sucede, resalta una relación histórica que ha perdurado durante décadas entre el fútbol americano y las disciplinas invernales. A pesar de que ambos deportes parecen completamente diferentes, han compartido en numerosas ocasiones atletas, trayectorias y exigencias físicas que van más allá de lo que se puede imaginar.
Un ejemplo reciente de esta simultaneidad se produjo en 2022, cuando los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing tuvieron lugar al mismo tiempo que el Super Bowl LVI, que se celebró en Los Ángeles. Mientras se desarrollaban las competiciones de hielo y nieve en China, la NFL celebraba su evento más significativo, lo que evidenció que esta coincidencia no es un hecho aislado, sino parte de una narrativa más amplia.
La conexión entre ambos mundos se remonta a Albertville 1992, cuando un número considerable de los integrantes del equipo estadounidense de bobsleigh estaba compuesto por exjugadores de fútbol americano. Uno de los casos más notables fue el de Herschel Walker, un destacado jugador de la NFL que formó parte de equipos como los Dallas Cowboys, Minnesota Vikings, Philadelphia Eagles y New York Giants. Walker participó en la prueba de dos hombres del bobsleigh, logrando una séptima posición que demostró que la potencia, explosividad y disciplina del fútbol podían ser transferibles al hielo.
Adicionalmente, ese mismo año, otro atleta, Greg Harrell, combinó su preparación para los Juegos Olímpicos con una oportunidad inesperada en la NFL. Durante su camino hacia Albertville, fue invitado a realizar pruebas para los Los Angeles Raiders, equipo con el que finalmente jugó cuatro temporadas, demostrando que el salto entre ambos mundos no solo era posible, sino también competitivo.
El equipo estadounidense de cuatro hombres también se benefició de una sólida base universitaria, con atletas como Brian Leturges y Bob Weisenfeld, subrayando que el bobsleigh se convirtió en un destino natural para muchos jugadores formados en el fútbol americano colegial.
La historia de la confluencia entre estos deportes no se ha limitado al pasado. De hecho, en Milano Cortina 2026, el canadiense Keaton Bruegeling representará a su país en el hielo mientras continúa su carrera como receptor abierto con los Hamilton Tiger-Cats en la CFL, un caso contemporáneo que ilustra esta doble identidad deportiva.
Así, cuando el Super Bowl y los Juegos Olímpicos de Invierno se presentan en el mismo calendario, no se trata simplemente de una coincidencia. Esta situación confirma una relación profunda que ha sido forjada por atletas capaces de competir tanto en el frío extremo como en el ruido ensordecedor de los estadios, demostrando que, desde hace mucho tiempo, el hielo y el emparrillado están más conectados de lo que parece.
















