El presidente de la Federación Internacional de Esquí (FIS), Johan Eliasch, expresó su preferencia por que todas las competiciones de esquí alpino se realicen en una única sede durante los Juegos Olímpicos de Invierno, que se celebran en Milán-Cortina. Esta edición presenta un formato en el que las pruebas masculinas se llevan a cabo en Bormio, mientras que las femeninas tienen lugar en Cortina d’Ampezzo, ubicaciones separadas por 250 kilómetros y un trayecto de aproximadamente cuatro horas en coche.
Eliasch comentó que «si se puede concentrar todo en un mismo lugar, de largo es mejor. Eso reduce la complejidad y los costes. Es más fácil para los equipos y para planificar, hay ventajas evidentes». Estas declaraciones se realizaron durante su asistencia a la combinada femenina por equipos en Cortina, donde destacó la logística y la planificación de las pruebas como factores cruciales para el éxito del evento.
El dirigente sueco-británico también subrayó la necesidad de encontrar un equilibrio entre la concentración de las pruebas en un solo lugar y los intereses de los países anfitriones, que invierten recursos significativos para albergar los Juegos. Eliasch añadió que «debemos respetar los deseos de los países que reciben» el evento, sugiriendo que las consideraciones logísticas deben sopesarse con las expectativas de los organizadores locales.
Se prevé que los próximos Juegos Olímpicos de Invierno, que tendrán lugar en los Alpes franceses en 2030, también sigan un formato similar. En esta ocasión, se planea dividir las pruebas de esquí alpino entre dos sedes, asignando una para las competiciones técnicas y otra para las de velocidad. Esta decisión refleja una tendencia hacia la fragmentación de eventos deportivos importantes, lo que plantea preguntas sobre la eficiencia y la experiencia general para los participantes y espectadores.
La celebración de los Juegos Olímpicos es un evento que requiere una planificación meticulosa, y la estructura actual en Milán-Cortina podría ser un indicativo de los desafíos que enfrentan los organizadores en términos de logística y coste. Mientras que Eliasch aboga por una mayor centralización, los organizadores deben considerar las implicaciones de su elección de sedes y su impacto en la experiencia de los atletas y aficionados.
Finalmente, la discusión sobre la ubicación de las pruebas de esquí alpino pone de relieve un aspecto vital en la organización de eventos internacionales: la búsqueda de la mejor experiencia posible tanto para los atletas como para los espectadores. La forma en que se gestionen estas cuestiones en los próximos Juegos Olímpicos podría sentar un precedente para futuros eventos deportivos a nivel mundial.





