Tras cuatro años sin poder ver a su familia en Ucrania, el patinador artístico estadounidense Vadym Kolesnik finalmente pudo reunirse con sus seres queridos en Milan, donde compite en los Juegos Olímpicos de Invierno. Este largo periodo estuvo marcado por el conflicto armado que comenzó con la invasión rusa en 2022, el cual ha devastado su ciudad natal, Járkov, y ha afectado directamente a su familia. Su padre, Igor, vio cómo su negocio de electrodomésticos se desmoronaba debido a los constantes bombardeos, mientras que su hermano, también llamado Igor, se unió al ejército ucraniano para defender su país.
La espera para Kolesnik terminó el pasado sábado, gracias a una campaña de recaudación de fondos en GoFundMe. Inicialmente, se propuso un objetivo de 25.000 dólares, que se superó fácilmente, permitiendo que dos miembros de su familia, Snezhana Kolesnik e Irina Kobchenko, volaran a Italia para apoyarlo en la competición. En su primera práctica en el Milano Ice Skating Arena, Kolesnik expresó su agradecimiento: «Estoy tan, tan agradecido. No habrían podido estar aquí sin la ayuda de todos».
La jornada del sábado, sin embargo, también estuvo marcada por la reciente ofensiva rusa, que incluyó el lanzamiento de cientos de drones y 32 misiles balísticos. A pesar de la difícil situación, Kolesnik se centra en su actuación en la competición, donde debutará en la danza rítmica el lunes por la noche.
Kolesnik llegó a Estados Unidos en 2016 para probar suerte con el entrenador Igor Shpilband. Sin embargo, su camino no fue sencillo; tras un breve regreso a Ucrania, se le negó la reentrada al país. Finalmente, obtuvo un visado a largo plazo, pero pasó un tiempo considerable solo hasta que su madre, Svitlana, se unió a él hace aproximadamente tres años. Su padre continúa en Ucrania para cuidar de la abuela de Kolesnik, mientras su hermano mayor lucha en el frente.
La experiencia personal de Kolesnik lo ha llevado a oponerse a la participación de atletas rusos en los Juegos de Milan-Cortina. Algunos deportistas rusos, como los patinadores Adeliia Petrosian y Petr Gumennik, han sido autorizados a competir como atletas neutrales, lo que genera controversia. «Para mí, son un país terrorista», aseguró Kolesnik. «Están matando ucranianos todos los días. Hasta que la guerra termine, no tienen ningún lugar aquí».
El joven patinador, que obtuvo la ciudadanía estadounidense el verano pasado, ha aprendido a separar su vida deportiva de la angustia que vive su familia en Ucrania. Fuera de las pistas, trabaja en el Novi Ice Arena, en los suburbios de Detroit. «Cuando comenzó la guerra, afectó drásticamente mi vida», comentó Kolesnik. Aprendió a gestionar sus emociones a través de la psicología deportiva, buscando concentrarse en su rendimiento.
Mientras Kolesnik se preparaba para la competición, su madre decidió quedarse en Michigan. Aunque podría haber viajado a Europa sin problemas, regresar a Estados Unidos sería complicado debido a las incertidumbres sobre su visado. Zingas, su compañera de danza, explicó que su abogada recomendó no hacer el viaje. Kolesnik espera conseguir una tarjeta de residencia para que su madre pueda quedarse de forma indefinida.
El apoyo de sus padres ha sido crucial en su carrera. Kolesnik recordó: «Están muy orgullosos de mí, especialmente mi padre. Siempre ha estado detrás de mis sueños». A pesar de las diferencias de opinión con su madre sobre su elección de carrera, su padre siempre alentó su pasión por el patinaje.
Ahora, con parte de su familia presente para ver su actuación en el escenario más grande del patinaje artístico, Kolesnik está listo para demostrar su talento. Su viaje es un recordatorio de los sacrificios y la resiliencia de quienes siguen luchando en medio de la adversidad.
















