El esquí de montaña ha sido oficialmente presentado como disciplina olímpica en un evento multitudinario celebrado en el centro de Bormio, donde se dieron cita autoridades y los 36 esquiadores que participarán en este debut histórico, con un equipo de España que será representado por cuatro atletas, dos hombres y dos mujeres. Este evento marcará la única incorporación de un nuevo deporte en los actuales Juegos Olímpicos, y el objetivo es que esta modalidad permanezca en futuras ediciones.
La decisión de incluir el esquí de montaña en los Juegos de Milán-Cortina responde al fuerte arraigo de este deporte en Italia, un país que ha destacado en competiciones prestigiosas como la Pierra Menta, la Patrouille des Glaciers o la Mezzalama. Sin embargo, los atletas italianos no han logrado destacar en la modalidad de esprín, que es la que se competirá a partir del jueves, a diferencia de los españoles que han demostrado ser muy competitivos en este formato.
Los representantes españoles, Oriol Cardona, Ana Alonso, Ot Ferrer y Maria Costa, se preparan para hacer historia en Bormio. Este cuarteto se convierte en el máximo número de esquiadores que puede llevar un país en esta disciplina, y se une a los equipos completos de Francia y Suiza, quienes junto a España, son considerados los principales contendientes por las medallas. A pesar de ser los anfitriones, los italianos solo han podido clasificar a tres de sus esquiadores, lo que refleja el dominio europeo en esta disciplina, con 29 de los 36 competidores provenientes de este continente, excluyendo a Rusia, que competirá bajo bandera neutral.
Una de las principales novedades será la reducción de una ronda en la competición, eliminando así la manga de clasificación que se utiliza en la Copa del Mundo. Esta decisión del Comité Olímpico Internacional tiene como objetivo mantener el número de participantes dentro de un límite, lo que podría tener un impacto significativo en la competencia. La ausencia de una ronda podría equilibrar las fuerzas entre los participantes, ya que esquiadores como Oriol Cardona han dominado hasta ahora en ciclos olímpicos que requerían un mayor esfuerzo físico con cuatro rondas.
Cardona, que ha sido considerado el mejor del mundo en este ciclo olímpico, comentó sobre esta nueva estructura: «No estoy preocupado. Me siento bien preparado y entre las semifinales y la final habrá el mismo desgaste que siempre». Por su parte, Ot Ferrer expresó que «habrá sorpresas», sugiriendo que el nuevo formato podría favorecer a los competidores al partir desde cuartos de final, permitiendo un mejor estado físico al llegar a la etapa decisiva.
Los cuatro esquiadores españoles no solo llevan consigo la ilusión de triunfar, sino también la responsabilidad de representar más de un siglo de historia competitiva en el esquí de montaña en el país. Desde pioneros como Lluís Estasen, Lluís Cirera, Joan Giménez o Josep Maria Guilera, hasta figuras contemporáneas como Kilian Jornet, Marc Pinsach, Mireia Miró y Clàudia Galicia, el legado de este deporte está presente en cada uno de sus pasos hacia la competición olímpica.
Con la mirada puesta en el futuro, el debut de esta modalidad en los Juegos podría abrir la puerta a una mayor visibilidad y desarrollo del esquí de montaña en España, una disciplina que ha ido ganando popularidad entre los aficionados. El potencial de los esquiadores españoles, combinado con la estructura de la competición, promete ser un espectáculo emocionante para los espectadores y un hito en la historia del deporte.





















