El 5 de febrero, el Comité Olímpico Internacional (COI), en colaboración con el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026 y la Federación Internacional de Hockey sobre Hielo, decidió aplazar el encuentro entre Finlandia y Canadá en la competición de hockey sobre hielo femenino. Esta decisión se tomó tras la detección de varios casos de norovirus en el equipo finlandés, donde catorce miembros, incluyendo jugadoras y personal, se vieron afectados o tuvieron que ser aislados. Asimismo, se reportó un caso positivo en la selección suiza, lo que llevó a que la jugadora afectada fuera aislada y al resto del equipo a intensificar las medidas de precaución, llegando a ausentarse en el desfile de apertura
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A pesar de la preocupación inicial, el COI ha asegurado que no se trata de un brote generalizado, sino de casos aislados que están siendo controlados en las delegaciones afectadas. Con el fin de evitar la propagación del norovirus durante los Juegos de Milano Cortina 2026, se ha instaurado un protocolo de respuesta rápida que contempla el aislamiento de los deportistas con síntomas y la posibilidad de posponer partidos si es necesario. Además, se han implementado medidas de vigilancia para aquellos que hayan tenido contacto directo con los casos positivos y se ha intensificado la desinfección en la Milano Rho Ice Hockey Arena y en las Villas Olímpicas, donde se han añadido más puntos de lavado de manos y se han reforzado las inspecciones de seguridad alimentaria.
El norovirus, un virus de ARN monocatenario de la familia Caliciviridae, es conocido por ser la principal causa de gastroenteritis aguda a nivel mundial, generando aproximadamente 685 millones de casos anualmente. De acuerdo a estimaciones, entre 136.000 y 278.000 muertes son atribuibles a este virus. Fue identificado por primera vez en 1968 en un brote en Norwalk, Ohio, inicialmente conocido como «virus de Norwalk». Actualmente, se han clasificado 10 genogrupos y 49 genotipos, siendo el genogrupo GII el más común en infecciones humanas.
La población más vulnerable incluye a niños, ancianos y personas con sistemas inmunitarios comprometidos, quienes pueden desarrollar síntomas graves. En naciones con menos recursos, la deshidratación severa en niños es una causa común de mortalidad, mientras que en países desarrollados, las muertes suelen afectar a los ancianos. La transmisión del norovirus es altamente eficiente, propagándose rápidamente a través de alimentos, agua y superficies contaminadas. Los síntomas, que incluyen náuseas, vómitos y diarrea, suelen aparecer entre 12 y 48 horas después de la exposición y pueden durar de 24 a 48 horas, aunque la debilidad subsiguiente puede representar un desafío considerable para los atletas.
Este virus es conocido por provocar brotes en espacios cerrados, como hospitales, residencias de ancianos y escuelas, donde la cercanía entre personas facilita su propagación. Las villas olímpicas, por su naturaleza, son entornos propicios para la aparición de brotes. Ya se han registrado incidentes previos, como el brote durante el Campeonato Mundial de Atletismo en Londres en 2017, que afectó a varios atletas de élite, y otro en los Juegos Olímpicos de Pyeongchang 2018, que reportó 261 casos confirmados.
El impacto del norovirus también se extiende a la industria turística, ya que tiene una relevancia mediática considerable. Este virus ha llevado a que se establezcan estándares de higiene estrictos en cruceros, que incluyen controles previos al embarque y medidas de vigilancia a bordo. En caso de brotes, los restaurantes de autoservicio se cierran y se intensifican las prácticas de higiene ambiental.
Es importante destacar que actualmente no existen medicamentos específicos para combatir el norovirus. La mayoría de los casos se resuelven de manera espontánea en unos días, aunque es fundamental mantener una adecuada hidratación para evitar complicaciones severas. En situaciones críticas, se puede requerir atención médica, especialmente en grupos vulnerables como niños y ancianos.
Con el inicio de los Juegos Olímpicos de Milano Cortina 2026 a la vista, las autoridades deportivas se enfrentan al reto de gestionar la seguridad sanitaria para garantizar la integridad de la competición y la salud de los deportistas. El desarrollo de protocolos y la vigilancia activa serán claves para evitar que casos aislados se conviertan en un problema mayor.




