El biatlón, que combina el tiro y el esquí de fondo, tiene su origen en las técnicas de supervivencia desarrolladas en los bosques nevados de Escandinavia. Este deporte, que se practica en competiciones internacionales, también tiene raíces militares. En los primeros Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Chamonix en 1924, se presentó como una prueba de Patrulla militar, pero no fue hasta los Juegos de 1960 cuando se estableció como lo conocemos hoy en día.
Las mujeres hicieron su debut en el biatlón durante los Juegos de Albertville 1992, y desde 2014 se ha incluido una categoría de competición mixta de relevos. A excepción de esta última, en las demás pruebas individuales las distancias son más cortas para las participantes femeninas. Las carreras se desarrollan en un recorrido con elevaciones limitadas, donde los atletas deben llevar su arma mientras esquían.
Características de la Competición
Las especialidades del biatlón implican que los competidores alternen entre esquiar y disparar, dividiendo cada carrera en rondas de tiro. Según la modalidad, los errores en el tiro pueden traducirse en penalizaciones en forma de tiempo adicional o un aumento en la distancia total que deben recorrer. Por ejemplo, la carrera de esprint es la más corta, con distancias de 7,5 kilómetros para las mujeres y 10 kilómetros para los hombres, mientras que la prueba más larga, conocida como la individual, alcanza hasta 20 kilómetros dependiendo de la categoría.
En todas las competiciones se alternan disparos de pie y tumbado, lo que añade un nivel adicional de dificultad. La prueba de salida en masa, que se lleva a cabo al final del programa, está reservada para los 30 mejores biatletas de los Juegos.
En España, el biatlón carece de un gran número de practicantes, con solo unas decenas de deportistas. En contraste, Noruega cuenta con cientos de atletas registrados. Esta diferencia se debe a varios factores, como la existencia de un entorno natural más adecuado y una tradición sólida en el manejo de armas, respaldada por una poderosa Asociación Nacional del Rifle que fomenta los deportes de tiro.
Alemania y Noruega son las naciones que dominan esta disciplina de esquí nórdico, donde la bota no está completamente fijada a la tabla. Un destacado atleta noruego, Ole Einar Bjørndalen, se ha convertido en el deportista masculino más galardonado en la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno, acumulando 13 medallas, de las cuales ocho son de oro. Solo su compatriota Marit Bjørgen, reconocida esquiadora de fondo, le supera en el medallero histórico.
El biatlón, a pesar de su escasa popularidad en España, presenta un fascinante espectáculo en las competiciones internacionales, donde la combinación de resistencia y precisión resulta decisiva. Este deporte no solo refleja la capacidad física de los atletas, sino también su habilidad para manejar situaciones de alta presión, lo que lo convierte en un evento emocionante dentro del calendario olímpico.















