Chloe Kim, la reconocida snowboarder estadounidense, ha dado un paso significativo en su camino hacia los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, que se celebrarán en Milán y Cortina. A pesar de haber sufrido una lesión en el labrum de su hombro izquierdo hace 34 días, Kim se ha mostrado optimista y ha logrado destacarse en las pruebas de clasificación para la final del halfpipe. La atleta, de 25 años, no competía desde hacía 11 meses, pero su regreso ha sorprendido a todos.
La presión es alta, ya que Kim busca igualar el récord de tres medallas de oro en halfpipe de su compatriota Shaun White. Sin embargo, su retorno ha estado marcado por la preparación y el trabajo continuo con un fisioterapeuta y el equipo médico de la U.S. Ski and Snowboarding. Según Kim, su hombro ha respondido bien y no ha mostrado signos de dolor durante las pruebas. “Ha sido muy bien portado”, añadió, refiriéndose a su lesión.
Lo notable de su actuación es que, a pesar de la larga ausencia y la incomodidad que puede suponer una lesión, Kim no mostró vacilaciones en el aire. “He aterrizado todos los componentes de mi rutina para la final; solo necesito unirlos”, comentó, anticipando lo que podría ser una actuación estelar en el evento decisivo. La presión psicológica que enfrentan los snowboarders en competiciones es alta, y el simple hecho de llevar una férula puede afectar la confianza en el rendimiento.
Kim ha compartido que el mayor desafío no es el dolor físico, sino el componente mental que implica lidiar con la lesión. La atleta ha trabajado intensamente para superar cualquier obstáculo asociado a su estado. «Cuando estás concentrada en no lesionarte, a veces te limita», explicó una de sus compañeras, quien ha pasado por una experiencia similar.
En el ámbito internacional, la competencia en el halfpipe es feroz, y cada atleta se enfrenta a los mismos desafíos. La española Queralt Castellet, quien ganó la medalla de plata detrás de Kim en Beijing en 2022, destacó que pocas veces los competidores logran estar completamente sanos en eventos de este nivel. “Cuando nos sentimos bien, es casi sospechoso, porque es tan anormal”, afirmó.
A medida que se aproxima la final, las expectativas son altas tanto para Kim como para sus seguidores. La snowboarder no solo busca conseguir una victoria, sino también dejar una huella en la historia de los Juegos Olímpicos. La posibilidad de convertirse en la primera atleta en ganar tres medallas de oro consecutivas en el halfpipe añade una capa extra de presión, pero también de emoción.
Kim continúa demostrando que, a pesar de las adversidades, su determinación y habilidad en la nieve son inquebrantables. Con el respaldo de su pareja, Myles Garrett, y el apoyo de un equipo comprometido, se prepara para dar lo mejor de sí en la siguiente fase de la competición. Este viernes será un día crucial no solo para Kim, sino para todo el mundo del snowboard, que sigue de cerca su camino hacia la gloria.



















