En un ambiente de gran tensión, donde el hielo del Milano Santagiulia se convierte en el escenario de una batalla deportiva, Canadá y Estados Unidos se enfrentarán en la gran final olímpica de hockey sobre hielo, programada para este domingo a las 14:10 horas. Este evento no solo determina quién se llevará el oro, sino que también es un reflejo de una de las rivalidades más intensas en la historia del deporte.
Después de un lapso de 12 años desde su última participación, los jugadores de la NHL, la principal liga profesional de hockey en Estados Unidos, intentarán conquistar el cetro olímpico que en la edición anterior fue para Finlandia. En esta ocasión, la final no será simplemente un partido más, sino un nuevo capítulo en una historia marcada por la competitividad.
Ambos equipos se han enfrentado en 19 ocasiones en el contexto olímpico, con Canadá llevándose la mayoría de las victorias: 12 triunfos, cuatro derrotas y tres empates. El último choque tuvo lugar durante la fase de grupos de los Juegos Olímpicos de Pekín 2022, donde Estados Unidos ganó por un marcador de 4-2.
Sin embargo, la rivalidad se torna aún más intensa en el contexto actual, con tintes políticos que añaden un componente extra a este duelo. En su último enfrentamiento en el torneo ‘4 Nations Face-Off 2025’, Canadá se impuso a Estados Unidos en una final muy reñida, decidida en tiempo extra por un solo gol. Este encuentro estuvo marcado por fuertes emociones, incluyendo tres peleas en los primeros nueve segundos del partido.
«La rivalidad con Canadá es, obviamente, una larga batalla y una larga historia», declaró Brock Nelson, delantero estadounidense. Su familia ha estado involucrada en el hockey olímpico, con su abuelo formando parte del equipo que ganó oro en 1960 y su tío en el equipo campeón de 1980. «Estos son dos países que quieren triunfar y tienen el derecho de presumir de ser el mejor», añadió Nelson.
En el ámbito olímpico, el desafío es aún mayor. Canadá es el país líder en el medallero con un total de nueve oros olímpicos, mientras que Estados Unidos ha logrado únicamente dos en su historia, el último hace 46 años durante el famoso ‘Milagro de Lake Placid’ en 1980, donde vencieron a la Unión Soviética por 4-3.
El camino hacia esta final ha sido más sencillo para Estados Unidos, que se ha impuesto en sus partidos iniciales ante Letonia (5-1), Dinamarca (6-3) y Alemania (5-1). Su mayor prueba llegó en cuartos de final, donde ganó 2-1 en tiempo extra contra Suecia. En semifinales, derrotó a Eslovaquia por 6-2.
Por su parte, Canadá, considerado el favorito, comenzó su torneo con victorias frente a Chequia (5-0), Suiza y Francia, pero tuvo que luchar más de lo esperado en cuartos de final contra Chequia, ganando en tiempo extra con un marcador de 4-3. En semifinales, lograron una remontada impresionante, superando un 0-2 en contra ante Finlandia para terminar el partido 3-2 a su favor.
Expectativas políticas en torno a la final
En un contexto sociopolítico inusual, se especula sobre la posible asistencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a esta final olímpica en Milán-Cortina. Su presencia podría añadir un matiz adicional a un evento que ya de por sí es significativo en el mundo del deporte.
A medida que se acerca el momento del enfrentamiento, tanto los jugadores como los aficionados son conscientes de que no se trata solo de un partido, sino de una lucha por el orgullo y la supremacía en el hockey sobre hielo. La historia, la rivalidad y las circunstancias actuales convierten este encuentro en uno de los más esperados en la historia reciente de los Juegos Olímpicos.





