La reciente competición de Super G ha revelado momentos dramáticos y sorpresas en la pista. La esquiadora suiza Malorie Blanc, que obtuvo el número de dorsal uno, logró una impresionante victoria en la última Copa del Mundo antes de los Juegos Olímpicos en Crans Montana. Su actuación fue seguida de cerca por el italiano Lauro Pirovano, quien completó su carrera con un tiempo de 1:24.17, estableciendo un buen estándar desde el inicio.
Sin embargo, la carrera no estuvo exenta de contratiempos. Las condiciones nubladas jugaron un papel crucial, causando que varias competidoras, incluidas Kira Weidle-Winkelmann de Alemania y Mirjam Puchner de Austria, no pudieran terminar la prueba. La campeona olímpica de descenso de 2022, Corinne Suter, también enfrentó dificultades, aunque logró cruzar la línea de meta, finalizando a 0.63 segundos de Pirovano.
Uno de los momentos más esperados fue la participación de Federica Brignone, quien regresaba a la competición tras una grave lesión. Brignone demostró su valía al conseguir un tiempo que la colocaba 0.76 segundos por delante de sus competidoras, generando gran emoción entre los aficionados locales. Su actuación elevó las expectativas, reafirmando su estatus como una de las favoritas.
La lucha por las medallas continuó con la participación de Emma Aicher, quien había estado en buena forma recientemente, pero que, desafortunadamente, no pudo completar su recorrido, terminando así su racha de podios consecutivos. Esta serie de desfortunas se repitió con Ester Ledecka, quien también perdió el equilibrio, dejando a varias competidoras en una situación difícil.
La italiana Sofia Goggia, que parecía tener una buena velocidad a mitad de su recorrido, también se vio afectada por errores que le costaron la oportunidad de conseguir una medalla. Por el contrario, la austriaca Cornelia Huetter tuvo una carrera mayormente sin fallos que la llevó a ocupar el segundo puesto después de los primeros diez competidores, superando a Pirovano.
Finalmente, el podio se completó con la inclusión de Romane Miradoli de Francia, quien logró el tercer puesto, sumándose a las medallistas Brignone y Huetter. Mientras tanto, las expectativas para las competidoras estadounidenses, como Breezy Johnson y Mary Bocock, se desvanecieron al encontrarse con el mismo destino de no poder finalizar la carrera.
La competencia de Super G no solo ha sido un evento emocionante, sino que también ha puesto de relieve la resiliencia y el talento de los esquiadores, cuyas actuaciones dejan una huella significativa en la historia del deporte. Con el Campeonato del Mundo a la vista, los atletas están obligados a aprender de esta experiencia y prepararse para los próximos desafíos.





