lunes, 9 de febrero de 2026

Atletas de salto de esquí utilizan inyecciones de relleno para mejorar rendimiento en competiciones

La WADA investiga el uso de inyecciones de ácido hialurónico por saltadores de esquí para mejorar el rendimiento, lo que podría cambiar las normas del dopaje.

Recientemente, ha surgido una polémica en el ámbito del salto de esquí relacionado con el uso de inyectables de ácido hialurónico en el pene de algunos atletas. Este procedimiento cosmético, que normalmente se utiliza para aumentar el volumen en la estética facial, ha llamado la atención por su posible implicación en el aumento del rendimiento en esta disciplina. La controversia no solo abarca aspectos éticos y de salud, sino que también plantea interrogantes sobre las regulaciones existentes en torno al dopaje en el deporte.

El salto de esquí, más que una simple muestra de habilidad atlética, involucra complejas interacciones de física y aerodinámica. La distancia alcanzada por los saltadores depende en gran medida de su diseño y del perfil del equipamiento utilizado. Cada centímetro extra en la superficie puede hacer una diferencia significativa en términos de sustentación durante el salto. Por ello, las normativas están diseñadas para limitar cualquier ventaja que pueda derivarse de la aerodinámica de los trajes y otros materiales, manteniendo así la equidad en la competición.

La World Anti-Doping Agency (WADA) ha comenzado a investigar esta situación tras los informes del diario alemán Bild que sugieren que algunos saltadores han estado usando este tipo de inyecciones para incrementar el grosor temporal del pene. Este cambio podría, en teoría, permitir que el traje de salto se ajuste de forma que aumente su tamaño en el escáner 3D que se utiliza para su confección. Si se establece que el traje se confecciona a partir de una medida mayor, esto podría traducirse en una ventaja aerodinámica durante el salto.

La controversia, apodada “Crotchgate”, ha cobrado fuerza desde principios de febrero y ya está generando un intenso debate sobre la ética en el deporte. Olivier Niggli, director general de la WADA, ha indicado que, si se encuentran pruebas que confirmen esta práctica, se evaluará su relación con el dopaje. Hasta el momento, no se han presentado acusaciones formales contra ningún atleta, pero la preocupación en la comunidad deportiva es palpable.

Un estudio realizado en 2025 y publicado en la revista Frontiers in Sports and Active Living ha analizado cómo un incremento de apenas 2 centímetros en el traje podría aumentar el arrastre y la sustentación, resultando en una mejora de hasta 5,8 metros en la distancia de salto. Este tipo de hallazgos subraya la importancia de cada detalle en un deporte donde la precisión es clave y donde incluso una pequeña ventaja puede ser decisiva.

El procedimiento de aumentar el grosor del pene mediante ácido hialurónico no es nuevo. Se emplea en clínicas estéticas y es conocido por ser un método no invasivo que, aunque generalmente es seguro, lleva consigo ciertos riesgos si no es supervisado por profesionales. La cuestión que se presenta es si dichas inyecciones, utilizadas con el objetivo de alterar la medida del traje, deben ser consideradas como un método prohibido bajo las normativas de dopaje.

La International Ski and Snowboard Federation (FIS) se encuentra en el proceso de revisar sus regulaciones para cerrar cualquier posible resquicio que permita el uso de estas técnicas. En el contexto de los próximos Juegos Olímpicos de Invierno en Milán-Cortina 2026, el escrutinio sobre los métodos y equipamientos utilizados será aún más intenso. Este escándalo ha puesto de relieve la delgada línea que existe entre la innovación en el deporte y el uso de prácticas desleales.

Si se confirma que algunos atletas han utilizado estas inyecciones para obtener ventajas, será necesario revisar los protocolos de escaneo corporal y redefinir qué constituye una modificación corporal permitida en el deporte. La discusión sobre la ética y los límites del rendimiento deportivo está lejos de ser nueva, pero situaciones como esta resaltan la necesidad de mantener la integridad en la competición y proteger la salud de los atletas.

La investigación sigue en curso, y mientras no haya evidencias concluyentes que asocien estas prácticas con un aumento en el rendimiento, la atención se centrará en cómo el deporte puede evolucionar sin comprometer su esencia. La historia de este escándalo ha abierto un diálogo crucial sobre la interacción entre las modificaciones corporales y las normas deportivas, un debate que seguramente continuará en los próximos meses.

Lucas Ferrer

Lucas Ferrer

Periodista especializado en deportes olímpicos y competiciones de invierno. Sigue la actualidad del esquí, el patinaje artístico y las principales disciplinas del programa olímpico, con especial atención a la participación europea y española en los Juegos Olímpicos de Invierno.

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