La delegación argentina concluyó su participación en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 tras 16 días de competencia en diversas sedes como Milán, Cortina d’Ampezzo, Bormio y Tesero. Este evento ha sido significativo para el país, que envió a un equipo de ocho atletas, la cifra más alta desde la edición de Turín en 2006, logrando hitos importantes en disciplinas como el esquí alpino y el luge.
Uno de los logros más destacados provino de Tiziano Gravier, quien hizo historia al alcanzar el puesto 28 en la prueba de Súper-G, marcando el mejor resultado de un esquiador argentino en esta modalidad olímpica. Su actuación ha sido reconocida como un avance significativo en el esquí alpino argentino.
La abanderada Francesca Baruzzi también dejó huella al convertirse en la mejor latinoamericana en el Slalom Gigante, donde ocupó la 29ª posición. Junto a la debutante Nicole Begué, que finalizó en el puesto 30 en descenso, lograron un notable 17° puesto en la combinada alpina, una de las pruebas más exigentes tanto técnica como físicamente.
En el esquí de fondo, el barilochense Franco Dal Farra protagonizó uno de los momentos más emocionantes al culminar los 50 km en el puesto 39. A pesar de que 22 de los 65 competidores abandonaron la carrera debido a la dureza del recorrido, Dal Farra se destacó como el único latinoamericano en finalizar la prueba.
En la disciplina de luge, Verónica Ravenna logró el mejor resultado individual de la delegación argentina al terminar en la 22ª posición. Este resultado subraya su consistencia a nivel internacional y abre nuevas perspectivas para los atletas que compiten en trineo.
El equipo argentino se completó con las actuaciones de jóvenes como Nahiara Díaz, Agustina Groetzner y Mateo Sauma en esquí de fondo, quienes sumaron una valiosa experiencia olímpica enfrentándose a rivales nórdicos en difíciles condiciones de nieve.
La Federación Argentina de Ski y Andinismo (FASA) señaló que el balance de estos Juegos Olímpicos es «más que positivo», especialmente teniendo en cuenta la juventud de figuras como Gravier, que tiene 23 años, y Begué, de 19 años. Aunque Argentina no obtuvo medallas, la participación de sus atletas en estas olimpiadas ha demostrado que están acortando distancias con la élite internacional, lo que augura un futuro prometedor para el deporte invernal en el país.





