Milán ha sido el escenario de una reciente controversia en el mundo del patinaje artístico. La patinadora estadounidense Amber Glenn, tras destacar en la competición por equipos y obtener una medalla de oro olímpica, se enfrentó a una situación complicada relacionada con los derechos de autor de la música que utilizó durante su actuación. El mismo día de su triunfo, el artista canadiense Seb McKinnon, que produce música bajo el nombre de CLANN, expresó su malestar en las redes sociales por el uso no autorizado de su canción «The Return».
McKinnon publicó en X que se había enterado de que una deportista olímpica había utilizado su música sin el necesario permiso, algo que generó sorpresa y cuestionamientos sobre las prácticas en el ámbito de los Juegos Olímpicos. Los patinadores artísticos están obligados a obtener licencias para la música que emplean, pero este proceso no es siempre sencillo, y sus complicaciones pueden dar lugar a malentendidos como el que se ha producido en este caso.
Los derechos de autor en el patinaje artístico son un asunto complejo. La propiedad de las canciones puede variar entre discográficas, productores y los propios artistas. Además, la mezcla de diferentes cortes musicales por parte de los patinadores complica aún más la situación. En este contexto, empresas como ClicknClear intentan facilitar el proceso de autorización, aunque el resultado sigue siendo incierto.
Según McKinnon, “el acuerdo que tengo con mi discográfica es que sólo yo puedo dar el visto bueno a las licencias de mi música”. Esta afirmación subraya la importancia de que los artistas mantengan el control sobre el uso de su trabajo. A primera hora del lunes, Glenn no estaba disponible para realizar comentarios sobre la polémica, ya que se había tomado un día libre para entrenar en otro lugar antes de su próxima competición individual, que comenzará el 17 de febrero.
Este incidente no es el primer problema en el que se ve envuelta Glenn durante los Juegos Cortina de Milán. Anteriormente, había tratado temas sensibles relacionados con los derechos de la comunidad LGBTQ+, lo que la llevó a recibir amenazas en las redes sociales tras sus declaraciones sobre el clima político bajo el mandato del presidente Donald Trump. En una conferencia de prensa, Glenn afirmó haber sentido “decepción”, al recibir ataques por su activismo, un hecho que consideró que había afectado su entusiasmo por la competición.
Históricamente, los derechos de autor no han sido un obstáculo significativo en el patinaje artístico, dado que la Unión Internacional de Patinaje solía prohibir el uso de música con voces. Sin embargo, desde que esta normativa se relajó en 2014, la inclusión de música moderna ha llevado a un incremento en las exigencias de compensación por parte de los artistas, lo que ha generado tensiones en el deporte.
Un episodio notable ocurrió en los Juegos Olímpicos de Pekín 2022, cuando un artista independiente se opuso al uso de su versión de «House of the Rising Sun» por parte de los patinadores Alexa Knierim y Brandon Frazier. Este conflicto culminó en una demanda, lo que llevó a la ISU a considerar la implementación de sistemas que ayuden a los patinadores a evitar infracciones de derechos de autor.
En relación con esta situación, Glenn expresó: “Nunca ha sido un problema y de repente lo es, y no entiendo por qué”. La patinadora, quien se mostró frustrada por la falta de apoyo de algunos artistas, cuestionó por qué no podían “simplemente apreciar al equipo olímpico compitiendo”. Esta declaración refleja la creciente tensión entre los derechos de los artistas y el mundo del deporte.
Justin Dillon, director de alto rendimiento de Patinaje Artístico de Estados Unidos, destacó que su organización ha tratado de colaborar con los patinadores para prevenir reclamaciones de derechos de autor, aunque no está claro si hubo intervención en el proceso de aprobación de la música utilizada por Glenn. A pesar de la controversia, muchos aficionados y compañeros patinadores han defendido a la atleta, resaltando la importancia de la música en el patinaje artístico.
La patinadora canadiense retirada Meagan Duhamel, quien ha competido en los Juegos Olímpicos, comentó que sería un honor que su música fuera utilizada en una actuación, algo que demuestra la relación simbiótica entre artistas y deportistas. En este contexto, la música no solo sirve como telón de fondo, sino que se convierte en un elemento esencial que aporta identidad a las actuaciones. “Sin música, no somos realmente nuestro deporte”, afirmó la medallista estadounidense Alysa Liu, subrayando la relevancia de este aspecto en el patinaje artístico.








