Allan Corona, un esquiador de alto rendimiento y emprendedor de 35 años, se encuentra actualmente en los Juegos de invierno de Milano Cortina. Asegura que no puede dedicar su vida exclusivamente al deporte, ya que también es empresario, entrenador y padre. Su enfoque se centra en un proyecto destinado a atraer talentos que representen a México en el futuro.
Desde sus 22 años, Allan ha estado en el mundo del emprendimiento, iniciando el Centro de acondicionamiento físico denominado Esparta 55, que sigue funcionando tanto en México como en Brasil. La optimización de su tiempo es clave para él, algo que ha aprendido a manejar a lo largo de su carrera.
En el año 2020, Allan se trasladó de Tijuana a Noruega, el país natal de su esposa. Antes de dedicarse al esquí, había sido un triatleta activo y había practicado diversas disciplinas deportivas como judo, fútbol americano, soccer, tenis, golf y natación en su infancia. En una reciente entrevista con El Economista, explicó que su método de optimización no se limita a su carrera deportiva, sino que también se refleja en la gestión de sus negocios y en su compromiso con una vida equilibrada.
Allan expresó: «No solo es dedicarte 100% a entrenar, comer, dormir y recuperarte. He participado en campamentos con equipos profesionales y la verdad, me he aburrido. Me encanta entrenar, pero no puedo ser solo atleta. Si me hubiera centrado únicamente en el esquí desde los 20 años, probablemente no habría llegado a los Juegos Olímpicos. Soy esposo, tengo mi propio negocio y debo mantener una alta eficiencia en mis actividades diarias».
Según informes de Milán Cortina 2026, la edad promedio de los competidores de esquí de fondo es de 25 años, especialmente en equipos en desarrollo como el de Canadá. Allan reconoce que, a pesar de contar con la capacidad aeróbica necesaria y habilidades para el esquí, no puede entrenar con la misma intensidad que un atleta de 20 años. Por esta razón, su enfoque en la optimización se basa en la recopilación y análisis de datos sobre su rendimiento físico.
En sus palabras, «No puedo entrenar a mis 35 años igual que un chavo de 20 años. Existen métodos para analizar datos y tomar decisiones adecuadas, utilizando herramientas como relojes Garmin o Polar, así como bandas de entrenamiento para monitorear la frecuencia cardíaca y la geolocalización. Ajusto mis rutinas diarias en función de mi estado actual, sin usar un programa anual o mensual fijo».
Cuando se le preguntó sobre su futuro en el deporte, Allan comentó: «Me gustaría contribuir al desarrollo del equipo de esquí mexicano, para que en 4 u 8 años tengamos atletas que superen mi nivel y que representen mejor a nuestro país. Le he dicho al presidente de la Federación que, si sigo siendo el esquiador más rápido, tendré que ser yo quien compita, pero considero que el deporte es algo que se comparte. He aprendido en Noruega que el enfoque debe ser colaborativo, involucrando a diversos actores, no solo atletas y entidades públicas, sino también la iniciativa privada y academias».
La trayectoria de Allan Corona ilustra cómo la dedicación y la gestión del tiempo son esenciales no solo para sobresalir en el deporte, sino también para equilibrar la vida personal y profesional. Su compromiso con la formación de nuevos talentos en el esquí mexicano promete un futuro esperanzador para el deporte en su país.





