Ailsa Craig, conocida como «La Roca de Elisabeth», es una remota isla escocesa que se encuentra a aproximadamente 100 kilómetros de Glasgow. Con una circunferencia de poco más de 3 kilómetros, esta isla deshabitada presenta un área de un kilómetro cuadrado y se eleva a 338 metros sobre el nivel del mar. Ailsa Craig alberga dos capillas, una torre cuadrada en ruinas, un faro y canteras de granito, que son la fuente de todas las piedras utilizadas para el curling en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d’Ampezzo.
Mikel Unanue, jugador profesional de curling, explica que el deporte ha evolucionado desde sus inicios, donde se empleaban piedras de río. Con el tiempo, se han optado por piedras menos porosas que evitan la humedad y, en consecuencia, las roturas. La popularidad del curling en Escocia llevó al descubrimiento de Ailsa Craig, que posee condiciones excepcionales para la extracción de granito. Aunque la isla parece abandonada, una empresa invierte considerables recursos en la extracción de este material.
Kays Scotland es la empresa responsable de la fabricación de las piedras de curling, establecida en 1851. Con más de 170 años de experiencia, se dedica a producir granito de alta calidad. Un pack de 16 piedras puede tardar entre dos y tres meses en fabricarse, y el coste de dicho pack oscila entre 12.000 y 16.000 euros. Mikel destaca que el proceso artesanal de fabricación implica que cada piedra presenta diferencias, no todas tienen el mismo peso, que ronda los 20 kilos.
Las piedras son elaboradas a partir de dos tipos de granito: Ailsa Craig Common Green Granite y Ailsa Craig Blue Hone Granite, ambos considerados superiores a los granitos galés o canadiense utilizados en otras partes del mundo. Cada tipo tiene propiedades específicas: uno debe ser resistente y soportar la fricción, mientras que el otro ofrece flexibilidad para absorber impactos.
A pesar de su dedicación, Mikel y su pareja, Oihane Otaegi, no han podido participar en estos Juegos Olímpicos. La dificultad para obtener pasaporte competitivo es una barrera significativa. Mikel señala que “soñar es gratis”, pero también es fundamental ser realista sobre las condiciones en España, donde no existe una pista de hielo específica para el curling, salvo en Jaca durante algunos meses. Por ello, han optado por entrenar en el extranjero para avanzar en su carrera.
El curling es un deporte que, aunque es muy visual y estético, enfrenta una dura competencia en los países nórdicos, donde se practica a un nivel excepcional. Mikel lo compara con el ciclismo, donde muchas personas solo se interesan por el deporte en eventos destacados como el Giro o la Vuelta. “La diana te hipnotiza. Las piedras, el sonido, el color del hielo, la gente barriendo… todo”, describe Mikel, quien se muestra entusiasmado por el atractivo del deporte.
La exigencia en el curling es intensa, especialmente en aquellos países donde se lleva a cabo con seriedad. Mikel concluye que “el curling es maravilloso. Lo puede practicar todo el mundo. Pero en el momento en el que se habla de Juegos, o sacrificas tu vida o lo que te encuentras son derrotas”. Este comentario refleja la dureza del camino hacia la competencia olímpica, donde el compromiso y la dedicación son imprescindibles para alcanzar el éxito en un deporte que, aunque en crecimiento, aún enfrenta numerosos desafíos en España.







