El mundo del patinaje artístico se encuentra nuevamente en el centro de la polémica tras la actuación de Adeliia Petrosian, una joven patinadora rusa de 18 años. En su segunda participación en un evento senior, Petrosian logró una puntuación de 72.89 en el programa corto, situándose como una fuerte candidata para medallas en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 que se celebran en Milan. Sin embargo, sus vínculos con su entrenadora, Eteri Tutberidze, quien ha estado envuelta en escándalos previos, podrían generar un nuevo foco de atención negativa sobre el deporte.
Petrosian ha competido en un contexto delicado, dado que su participación sigue a la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022. Justamente ese año, durante los Juegos Olímpicos de Pekín, la entrenadora Tutberidze fue criticada tras el positivo de la patinadora de 15 años, Kamila Valieva, lo que llevó a la descalificación del equipo ruso y a la suspensión de Tutberidze por cuatro años. A pesar de ello, Petrosian no ha sido acusada de ningún fallo en controles de dopaje, y actualmente compite como atleta «neutral».
Tutberidze no está oficialmente acreditada como entrenadora de Petrosian en esta competición, ya que figura como responsable de un patinador masculino de Georgia. Sin embargo, su presencia durante los entrenamientos generó suspicacias, ya que fue vista en el hielo con Petrosian, lo que ha llevado a cuestionamientos sobre si realmente está desempeñando un papel en su preparación.
El presidente Pedro Sánchez y otros líderes deportivos han expresado sus inquietudes sobre la posible influencia de Tutberidze en la joven atleta. En declaraciones recientes, el presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA), Witold Banka, afirmó que no se encontraron evidencias suficientes para sancionar a la entrenadora, lo que ha alimentado el debate sobre las normativas de control de dopaje en el deporte. “No hay base legal para excluirla de los Juegos Olímpicos”, indicó Banka, a pesar de reconocer que su presencia podría ser incómoda.
A medida que Petrosian avanza en la competición, el escrutinio sobre su rendimiento y su entorno se intensifica. Aunque es posible que el escándalo pase desapercibido si no logra alcanzar el podio, su estatus como campeona nacional en Rusia le otorga un respaldo significativo. La situación plantea cuestiones sobre la ética en el deporte y si una victoria de Petrosian se vería empañada por la sombra de su entrenadora.
La controversia en torno a Petrosian y Tutberidze refleja un problema más amplio dentro del ámbito del patinaje artístico, donde la presión por obtener resultados puede llevar a la tolerancia hacia prácticas cuestionables. La comunidad deportiva sigue atenta a cómo se desarrollarán los acontecimientos en estas Olimpiadas, donde el futuro de Petrosian y su carrera podría no solo definir su trayectoria personal, sino también tener un impacto duradero en el deporte.
La expectación en torno a los Juegos Olímpicos de Invierno continúa aumentando, y el rendimiento de Adeliia Petrosian podría ser un indicador de si el patinaje artístico logrará superar las controversias que lo han marcado en años recientes. En un escenario donde el éxito y la ética se encuentran en un delicado equilibrio, el tiempo dirá si estas Olimpiadas se convertirán en un nuevo capítulo de éxito o en un prolongado ciclo de controversia.





