lunes, 9 de febrero de 2026

Ilia Malinin y su salto prohibido que marcó la historia olímpica

Ilia Malinin ejecutó un backflip, movimiento prohibido durante 50 años, y ganó oro para EE. UU.

En una actuación que quedará grabada en la historia de los Juegos Olímpicos, Ilia Malinin hizo su entrada triunfal en el Milano Ice Skating Arena. En un instante que pareció suspendido en el tiempo, el ruido del pabellón se desvaneció mientras el joven patinador estadounidense, de 21 años, se preparaba para un movimiento que había estado prohibido durante medio siglo. Con una mezcla de audacia y destreza, se lanzó al aire realizando un backflip, un mortal hacia atrás que había sido considerado demasiado peligroso para ser ejecutado en competición.

Al aterrizar de manera impecable, Malinin no solo regaló a su equipo la medalla de oro, sino que también brindó a Estados Unidos una nueva postal olímpica. Este salto, que muchos consideraban una reliquia del pasado, fue ejecutado por primera vez en los Juegos desde que se flexibilizó la normativa hace un par de años. Su hazaña se convirtió en un símbolo de superación en el patinaje artístico, un deporte que siempre ha estado marcado por la innovación y el riesgo.

Nacido de padres patinadores que compitieron bajo la bandera uzbeka, Malinin creció en un entorno donde el hielo era su segunda casa. Desde pequeño aprendió a caer y levantarse, lo que le permitió afrontar el desafío con valentía. En su programa, incluyó cinco saltos cuádruples y un triple Axel que atrajo la atención del público, pero fue el backflip el que realmente dejó a todos boquiabiertos.

Entre los espectadores se encontraba el tenista Novak Djokovic, que no podía creer lo que estaba presenciando. «No puedo creerlo», exclamó mientras Malinin aterrizaba en una sola cuchilla. Los jueces no dudaron en otorgarle una nota de 200,03 puntos, que lo colocó por encima de competidores como el japonés Sato Shu y el italiano Matteo Rizzo.

Este salto no solo representa un logro personal para Malinin, sino que también tiene un significado histórico. Hace 50 años, en los Juegos de Montreal 1976, un pionero había sido el último en intentar este movimiento. Malinin no lo utilizó como un acto de reivindicación, sino como un desafío a las limitaciones del deporte. «Quería mostrar hasta dónde puede llegar este deporte», comentó tras su impresionante actuación.

Las redes sociales se inundaron de repeticiones a cámara lenta, donde se podía apreciar la perfección del despegue, el giro y el aterrizaje que selló su triunfo. Con su backflip, Ilia Malinin no solo aseguró una medalla para su país, sino que también escribió una nueva página en la historia del patinaje artístico y de los Juegos Olímpicos.

Redacción

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