En un encuentro decisivo, Iago Aspas se destacó al marcar dos goles que aseguraron la victoria del Celta contra el Real Mallorca en Balaídos. A sus casi 39 años, el delantero moañés demuestra que sigue siendo un pilar fundamental para su equipo, que ahora se encuentra en la sexta posición de la tabla.
El partido, que se desarrolló el pasado fin de semana, puso a prueba la paciencia del Celta, que tuvo que esperar para reflejar su dominio en el marcador. A pesar de la presión constante del Mallorca, el equipo vigués mantuvo su plan y no se desvió de su estrategia, mostrando orden y determinación.
La primera parte estuvo marcada por la frustración, ya que el Celta no lograba concretar su superioridad. Sin embargo, Hugo Álvarez se convirtió en un elemento clave, generando las mejores oportunidades en el primer tiempo. Su crecimiento en las últimas semanas ha sido notable, y su habilidad para crear jugadas fue fundamental para el ataque del Celta.
El partido se tornó más abierto en la segunda mitad, especialmente tras las sustituciones de Moriba, Aspas y Borja Iglesias. Estas incorporaciones revitalizaron al equipo, que logró acumular ocasiones cada vez más peligrosas. La entrada de Jones también contribuyó a aumentar la presión sobre la defensa mallorquina, que se vio obligada a ceder en varias ocasiones.
El momento decisivo llegó a falta de cinco minutos para el final del encuentro, cuando Raíllo cometió un penalti sobre Borja Iglesias. Aspas no dudó y convirtió el tiro desde los once metros, lo que desató la euforia en la afición celeste. Pero el delantero no se detuvo ahí; en el tiempo de descuento, culminó una contra llevada a cabo de manera magistral por Williot, sellando así su doblete y el triunfo del Celta.
Este partido no solo destaca la figura de Aspas, sino que también resalta el buen trabajo colectivo del equipo. La solidez defensiva, liderada por Aidoo, anuló las intenciones del Mallorca, que buscaba un partido cerrado y sin muchas ocasiones. La victoria posiciona al Celta en una situación favorable, con la permanencia virtualmente asegurada y la mirada puesta en objetivos más ambiciosos.
El legado de Aspas sigue vivo, y su capacidad para liderar al equipo en momentos críticos reafirma su estatus como un mito en la historia del Celta.





