Eric Struelens, exjugador de baloncesto del Real Madrid y del Girona, ha compartido su experiencia tras un diagnóstico de cáncer de amígdalas que le fue comunicado tras presentar síntomas alarmantes. Un día, durante una carrera, comenzó a toser sangre, lo que le llevó a realizarse diversas pruebas. A pesar de no presentar antecedentes de problemas de salud, como el consumo de alcohol o tabaco, la noticia fue devastadora. Actualmente, con 56 años y tras someterse a un tratamiento de radioterapia, Struelens ha conseguido que la enfermedad esté en remisión.
El pívot, que destaca por su estatura de 2,08 metros, es considerado uno de los mejores jugadores en la historia del baloncesto belga. Su carrera en la liga ACB abarcó siete temporadas, de las cuales cuatro las jugó con el Real Madrid (1998-2002), donde llegó a ser capitán y ganó el campeonato en 2000 bajo la dirección de Sergio Scariolo. También tuvo éxito con el Girona, con el que sumó tres títulos entre 2002 y 2005, acumulando un total de 234 encuentros en la liga española. Su trayectoria le permitió enfrentarse a grandes figuras del baloncesto, como Pau Gasol y Roberto Dueñas.
Su talento no pasó desapercibido en la NBA, aunque en ese momento el flujo de jugadores europeos hacia los Estados Unidos no era el que se observa hoy en día. En una entrevista, Struelens reveló que el salario que percibía en el Real Madrid superaba las ofertas de los Miami Heat, lo que le llevó a permanecer en Europa. Tras su paso por la ACB, también jugó en Grecia antes de regresar a su país natal, Bélgica, donde se retiró como profesional.
La vida tras dejar el baloncesto no fue sencilla para Struelens. En sus propias palabras, admitió: «La vida después del deporte no fue fácil de gestionar», sugiriendo que la FIBA debería establecer un programa de apoyo para ayudar a los jugadores en su transición a la vida post-deportiva. Reconocer su propia incertidumbre, Struelens probó distintas ocupaciones, desde camarero en un restaurante en Waterloo hasta guardia de seguridad y dependiente en tiendas de artículos deportivos. En la actualidad, trabaja en Bouncewear, una tienda especializada en baloncesto.
Después de enfrentar el diagnóstico de cáncer, el exjugador parece haber recuperado la estabilidad tanto profesional como de salud, aunque su lucha no ha sido fácil. Relata que aún sufre secuelas del tratamiento, como la pérdida total del sentido del gusto, lo que describe como «una sensación particularmente desagradable». Struelens, que llegó a perder 24 kilos, pasando de 118 a 94, ahora mira al futuro con optimismo tras recibir el visto bueno para retomar la actividad deportiva. «Nunca he dejado de ser positivo», asegura, mostrando su determinación y fortaleza ante las adversidades que ha tenido que enfrentar.





