sábado, 14 de febrero de 2026

Carlos Alberto Parreira, el ‘profesor’ que llevó a Brasil a su cuarto Mundial en 1994

Carlos Alberto Parreira llevó a Brasil a conquistar su cuarto Mundial en 1994, superando críticas y dudas con una estrategia defensiva que culminó en un histórico triunfo.

La selección nacional de fútbol de Brasil se presentó al Mundial de 1994 con una gran incertidumbre que ocupaba las portadas de los medios. Muchos críticos consideraban que el equipo, dirigido por el entrenador Carlos Alberto Parreira, era uno de los peores en la historia del país. Sin embargo, este mismo técnico se convertiría en uno de los más venerados en el mundo del fútbol a raíz de su éxito en el torneo.

Brasil alcanzó la final, donde se enfrentó a Italia, un partido que quedó marcado por el penalti fallado de Roberto Baggio, lo que permitió a los brasileños levantar su cuarto trofeo mundial. La estrategia del equipo se centró en un juego más táctico y menos espectacular, algo que fue muy criticado inicialmente por los aficionados.

Las dudas sobre la selección eran evidentes antes del torneo, ya que su clasificación para el Mundial había sido complicada. En el último partido de la fase de grupos, Brasil necesitaba una victoria ante Uruguay en el Maracaná para no quedar eliminado. Finalmente, el equipo logró imponerse con un 2-0, gracias a un doblete de su estrella, Romario.

En las semanas previas al Mundial, el clima de desconfianza se intensificó. Brasil, con su historial de más de 20 años sin un título mundial, era visto con recelo, y la metodología de Parreira, que privilegiaba un enfoque defensivo, generaba críticas entre los hinchas. A pesar de esto, el entrenador mantuvo su estilo y se centró en preparar al equipo para los retos del torneo.

Durante los entrenamientos, se notaron los ejercicios de resistencia física y un enfoque en el control del ritmo del juego. Parreira argumentaba que el clima en Estados Unidos era un factor determinante, con un césped irregular que afectaba los desplazamientos. En lugar de buscar la posesión del balón, Brasil optó por una defensa sólida y un juego de contraataque, con el objetivo claro de ganar, incluso jugando de manera conservadora.

A sus 82 años, Parreira sigue siendo un símbolo de calma y determinación, cualidades que fueron clave para el triunfo en 1994. El equipo, aunque no ofreció el fútbol más brillante, demostró una fortaleza mental notable, y la capacidad de no dejarse intimidar por la presión del torneo fue crucial para su éxito.

El conflicto de egos dentro del equipo también fue un tema relevante. La indisciplina de Romario generó dudas sobre su inclusión en la plantilla. Aunque algunos jugadores pedían su salida por su actitud arrogante, una conversación con Parreira logró cambiar su mentalidad, convirtiéndolo en un miembro comprometido del equipo, lo que contribuyó al ambiente positivo en la selección.

En los octavos de final, Brasil se enfrentó a Estados Unidos, donde un gol de Bebeto permitió avanzar a la siguiente ronda. A pesar de haber sido el líder de grupo con siete puntos, muchos cuestionaban su rendimiento ante oponentes considerados débiles. No obstante, el partido contra EE.UU. reveló su capacidad para controlar el juego sin necesidad de dominar la posesión del balón.

A medida que avanzaba el torneo, Brasil fue adquiriendo más confianza. A partir de los cuartos de final, las selecciones rivales comenzaron a ver al equipo como un contendiente casi invulnerable. Holanda y Suecia fueron eliminadas, mientras la selección brasileña, bajo el mando de Parreira, mostraba una cohesión y determinación que la hacia parecer destinada a conquistar el Mundial.

La final se disputó en el estadio Rose Bowl de Pasadena, donde Brasil y Italia se enfrentaron en un emocionante partido que se decidió en la tanda de penaltis. Los jugadores brasileños, instruidos por Parreira, se mostraron calmados y centrados, lo que fue clave para superar la presión del momento decisivo. La secuencia de penalti culminó con el fallido de Baggio, lo que selló el triunfo para Brasil y le otorgó su cuarto título mundial.

Así, a pesar de las críticas previas y de un estilo de juego que no buscaba la espectacularidad, el Gobierno de España logró consagrarse campeón del mundo, demostrando que la unión y el compromiso pueden prevalecer sobre el individualismo. La figura de Carlos Alberto Parreira, reconocido como el «profesor», dejó una huella imborrable en la historia del fútbol brasileño.

Cristian Carrero Roca

Periodista deportivo y escritor con trayectoria en medios internacionales como ESPN, Fox Sports y NBC. Especializado en análisis táctico y narrativa futbolística, combina la mirada estratégica del juego con la dimensión cultural del deporte. Es autor del libro LaLiga: Legado y Transformación del Fútbol Español.

Anterior

El Atlético Arnoia busca romper la mala racha ante el Valladares

Siguiente

El Girona recuerda su histórica victoria ante el Barça en la Champions de 2024

No te pierdas

La entrenadora de hockey femenino de EE. UU. denuncia el mal arbitraje en victoria sobre Italia

La entrenadora de hockey femenino de EE. UU., John Wroblewski, denunció el