Álvaro Arbeloa apenas ha completado un mes como entrenador del Real Madrid, pero ya ha demostrado varias certezas en su gestión. En primer lugar, ha encontrado una legión de críticos dispuestos a cuestionar cada paso que da, en gran parte debido a su pasado vinculado a José Mourinho. En segundo lugar, Arbeloa fue elegido para arreglar problemas que empezaban a desbordar a Xabi Alonso: recuperar la cohesión del vestuario, reducir la diferencia de puntos con el Barcelona y transmitir un mensaje más firme desde la sala de prensa. Hasta ahora, su trabajo está siendo bien recibido por la directiva, que aprecia la actitud de un Vinícius activo y una situación competitiva en la que el Barcelona solo está a un punto.
Otro aspecto notable es la imagen que ha mostrado su equipo en el terreno de juego. Aunque todavía no ha alcanzado la brillantez deseada, hay un entendimiento claro de que deben ser más directos en ataque y minimizar las concesiones en defensa. Arbeloa ha optado por un estilo de juego práctico: en ataque, busca ser vertical y dinámico, mientras que defensivamente prefiere esperar en bloque medio, recuperando el balón y lanzando rápidos contraataques. Este enfoque se evidenció en sus recientes partidos contra el Villarreal y el Valencia, donde el guardameta Courtois apenas tuvo que intervenir.
Durante los siete encuentros en los que Arbeloa ha dirigido al equipo, ha logrado mantener la portería a cero en tres ocasiones y solo ha recibido un gol en otros dos partidos. Sin embargo, le queda la tarea pendiente de mantener esta solidez defensiva y evitar descalabros, como los sufridos ante el Albacete y el Benfica, donde encajaron tres y cuatro goles respectivamente.
El Real Madrid y su nuevo técnico son conscientes de que un buen control defensivo será la clave para avanzar en la temporada, especialmente teniendo en cuenta la presencia de un delantero como Kylian Mbappé, que ha anotado una gran cantidad de goles en la presente campaña. Para optimizar el rendimiento físico del equipo, Arbeloa ha confiado en Antonio Pintus, un preparador físico de gran prestigio que regresó al club antes de la llegada del actual entrenador.
En cuanto a la situación de Dani Carvajal, es un tema que requiere atención. Desde que fue convocado nuevamente el 4 de enero, ha tenido varias oportunidades para jugar pero solo ha participado en dos partidos, ambos como suplente. Este bajo tiempo de juego ha generado preocupación en el capitán del equipo, que se siente recuperado y listo para contribuir, pero no entiende su escasa participación. Arbeloa deberá manejar esta situación delicada en un momento crucial del calendario, ya que los próximos partidos definirán las posibilidades del Real Madrid en la Liga y la Copa de Europa.





















