El Real Madrid visitó Pamplona como líder de LaLiga, pero salió del encuentro ante Osasuna con una derrota que refleja las debilidades del equipo a lo largo de la temporada. El resultado final fue de 2-1, mostrando las carencias que han acompañado al equipo en sus últimos partidos. Este encuentro evidenció la dificultad del conjunto dirigido por Arbeloa para imponerse a rivales que presentan una defensa organizada.
Desde el inicio del partido, el Real Madrid mostró problemas para generar peligro, especialmente en la primera mitad, donde la falta de creatividad fue notable. Este patrón no es nuevo, ya que el equipo ha tenido problemas similares al enfrentarse a formaciones defensivas. La falta de un sistema táctico que permita a los blancos romper líneas defensivas se ha vuelto una constante, dejando al equipo vulnerable cuando el talento individual no es suficiente para marcar la diferencia.
Además, la fragilidad en la zaga se hizo evidente durante el encuentro. A pesar de la importancia de cada punto en la lucha por el título, el Real Madrid permitió que Osasuna generara ocasiones de gol con facilidad. La coordinación entre Courtois y sus defensas fue cuestionable, culminando en un penalti que refleja una falta de comunicación y organización en la defensa. Este tipo de errores es preocupante para un club con las aspiraciones del Madrid.
Los momentos clave de los partidos han sido otro punto débil para el equipo. A pesar de igualar el marcador con un penalti, el Real Madrid no logró mantener el control del juego y, en cambio, se expuso a un contraataque que culminó en el gol de Raúl García de Haro en el tiempo adicional. Esta incapacidad para gestionar los momentos críticos ha sido evidente en varias ocasiones, lo que pone de manifiesto una falta de liderazgo en el campo y una necesidad urgente de un plan de juego claro.
La dependencia excesiva de Vinicius se convierte en un arma de doble filo. Aunque es uno de los pocos jugadores capaces de marcar la diferencia en partidos complicados, cuando su rendimiento disminuye, el equipo pierde su capacidad ofensiva. La ausencia de Kylian Mbappé, que no ha encontrado su mejor versión esta temporada, agrava aún más esta situación. Las recientes actuaciones del francés han sido insatisfactorias y su contribución en el partido contra Osasuna fue mínima.
Finalmente, los errores individuales que resultan en goles en contra son motivo de preocupación. La actuación de Dani Ceballos en el minuto 90, donde un fallo de control llevó al gol decisivo del rival, subraya la falta de concentración que parece haber afectado al equipo en momentos cruciales. Además, la implicación de Raúl Asencio en la jugada del penalti muestra que los errores son recurrentes y están afectando el rendimiento general del equipo.
La derrota en Pamplona deja al Real Madrid ante una encrucijada. Con la temporada aún por delante, el equipo necesita urgentemente corregir estas debilidades y encontrar un equilibrio entre su talento individual y una estructura táctica que les permita competir a un nivel alto. La presión sobre el cuerpo técnico aumentará si estas dificultades persisten, ya que el tiempo para mejorar se agota y cada partido se vuelve vital en la lucha por el título.





